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De Roma a Nueva York: políticos buscan revertir los valores

Me parece que en ninguna etapa de la historia se había vivido un desconcierto como el que se está viviendo en estos momentos.



En la antigüedad muchos imperios y culturas llegaban y luego desaparecían dominados por otro más poderoso y había mucha crueldad; pero también se fue viendo un avance en el sentido de que algunos valores se iban consolidando en un pensamiento más humano y se buscaba hasta cierto punto una justicia basada sobre principios compartidos por diversas sociedades.

Pero como dice Anacleto Gonzalez Flores:

“Sócrates y Marco Aurelio son la expresión de los valores más altos fundidos en la hornaza del paganismo… Y cuando uno apura la copa de la cicuta y el otro evoca a Epícteto y aprieta reciamente el puño para ser más fuerte que el dolor, se siente la tentación de pensar que de ahí nadie pasará. Sin embargo, ha hecho su aparición Jesús, y la historia ha cambiado de ruta, y ha venido a enseñar que la figura del Maestro es el nudo central de la vida humana”,

Y así resultó que después de la aparición de Jesús en la historia el mundo se fue impregnando de un sentido de valores universales inspirados en el Evangelio y en general las leyes y las sociedades se fueron rigiendo por lo que se consideraban valores cristianos. Aunque desgraciadamente por las debilidades humanas y por los pecados personales no se logró consolidar una sociedad en verdad justa que hiciera gala del nombre de cristiandad que se le daba, Jesús era el personaje que por excelencia representaba el bien y la justicia y Roma se fue consolidando como la referencia que regía las reglas morales del mundo.

Pero el mal buscaba su revancha, y ante la imposibilidad de atacar totalmente de frente a la sociedad cristiana, fue ideando una serie de conceptos que aparentemente hacían del hombre un ser más libre y feliz, y le fue dando poco a poco pero consistentemente un gran giro al mundo de las ideas y de los valores que se fue orquestando desde los círculos del poder partiendo de la Revolución Francesa y tomó un gran auge disfrazando bajo el concepto de laicismo, que se convirtió en la práctica en un verdadero ataque a la religión, utilizando esta bandera que aparentemente habla de libertad en la enseñanza.

Antes la lucha contra las ideas cristianas era más bien doctrinal, pero ahora que se ha perdido mucho conocimiento y el gusto por la teología y la filosofía, se buscan las ideas que sean atractivas a primera vista para lograr más libertad e igualdad social, al menos en apariencia.

Se ha vendido también la idea de que la religión es sólo una cuestión personal y no debe influir en la sociedad. Pero como la religión se ocupa del hombre integral y el hombre es social por esencia, la Iglesia no puede permanecer indiferente a esta cuestión social; de hecho, en la predicación de Jesús Él siempre estuvo en todos los medios sociales, desde los más humildes hasta con los doctores de la ley, y en varios pasajes lo vemos inclusive comiendo en casa de personajes ricos llevando su mensaje a todos y cubriendo todos los aspectos de la vida humana.

Después se supuso que la tecnología y la ciencias serían las grandes salvadoras del mundo y gracias a ello el progreso sería universal, pero el resultado fue un sinnúmero de guerras, entre ellas las terribles llamadas Primera y Segunda Guerra Mundial, donde se produjeron graves crímenes contra la humanidad, como los de los campos de concentración y arrojar bombas atómicas sobre poblaciones indefensas.

Pareció que después volvería a brillar la luz y se creó la ONU donde se trabajó sobre la elaboración y declaración de unos derechos humanos que fueron un avance, pero en tiempos recientes se pretende hacer una reinterpretación de los mismos y se crean nuevos derechos que no complementan a los anteriores, sino que en muchos casos inclusive los desplazan, como acertadamente lo hace notar Raúl Espinoza en un interesante artículo.

El Estado cada vez se apodera más del destino de todos los ciudadanos, aunque en apariencia en la democracia es el pueblo el que gobierna. Por un lado los populistas socialistas quieren presentar un Estado protector de los débiles que, como lo demuestra ampliamente la historia, termina siendo un Estado tirano que impone a los hombres su forma de pensar hasta en los más mínimos detalles. Pero en el otro extremo el capitalismo en su nueva forma de neoliberalismo no mejora mucho las cosas, y lo vemos en las actuales legislaciones donde los políticos se han apoderado del derecho que pertenece a la Iglesia de dictar leyes morales de acuerdo al Evangelio, para imponer nuevas leyes que llama “derechos humanos” que sólo buscan revertir valores ampliamente aceptados durante siglos por principios que dicen favorecer a unas minorías, como son las nuevas leyes del matrimonio y la antinatural y peligrosa ideología de género, que pretendiendo defender a las mujeres está destruyendo el edificio social y poniendo en peligro el mismo equilibrio emocional de las personas.

Ese peligroso giro que se ha dado, de dejar de ver a Roma como el faro que guiaba a las conciencias para pasar a nivel moral a toda clase de ideas algunas inclusive perversas, impuestas desde la ONU, dirigida por oscuros intereses, nos puede llevar a un precipicio del cual va a ser muy difícil regresar y que va a costar la felicidad de millones de seres humanos que van a enfocar sus vidas por caminos equivocados.

Es por eso que hay que luchar contra las nuevas propuestas educativas que se tratan de imponer no sólo en México, proyectadas desde la ONU y aplicadas bajo la complicidad de los gobiernos, como el de México.

No es cuestión solamente de los hombres de fe, sino de todas las personas que mediten sobre el verdadero sentido de lo que es natural y valioso, para darse cuenta de que la imposición de estos contra-valores es severamente criminal contra nuestra niñez; y lo más alarmante es que la contaminación de las ideas ha hecho mella no sólo en los jóvenes, sino en todas las generaciones.

El Papa Francisco lo advirtió el 19 de enero volando de Filipinas a Roma, diciendo que las ideologías están siendo insertadas en países en desarrollo a través de la educación de los niños, realizando un cambio como una forma de “colonización”.

“Usan la necesidad de las personas para tomar una oportunidad de entrar y volverse fuertes, con los niños”, dijo el Santo Padre el 19 de enero, en el vuelo de retorno de Filipinas a Roma. Francisco llama “colonización ideológica” a la imposición de ideas extranjeras en una cultura, y dice que a veces viene atada a asistencia financiera.

“Les daré sólo un ejemplo de algo que vi yo mismo”, dijo a los periodistas en el vuelo. El Papa recordó el caso de una servidora pública que buscó préstamos para ser capaz de construir escuelas para los pobres, hace dos décadas.

Ella recibió el dinero, dijo el Papa, con la condición de que inserte en el plan de estudios un libro “bien preparado” para enseñar ideología de género. “Esta mujer necesitaba el dinero, pero esa era la condición”, explicó Francisco. “Chica lista, ella dijo ‘sí’”. Y, como resultado, la meta de los financistas se consiguió, dijo.

“Esto es la colonización ideológica”, indicó el Papa.

“Una persona entra con una idea que no tiene nada que ver con la nación. Y ellos colonizan al pueblo con una idea que cambia, o quiere cambiar, una mentalidad o una estructura”, explicó.

Pero en esta época, que es de franca persecución contra los principios cristianos, recordemos esta frase de Anacleto González Flores: el Evangelio se escribe todo entero siempre que se trata de escribirlo. Y aunque los perseguidores se empeñan en que no haya más páginas que el encarcelamiento y el martirio, Dios se ha encargado de escribir las páginas de la resurrección”.

Es tiempo de hablar con franqueza y advertir –aunque suene duro y políticamente incorrecto– que un mundo sin Dios está condenado al extravío; y perder las enseñanzas del Evangelio como principal guía de la vida, y perder desde luego la sabiduría que también enriquece a la humanidad proveniente de otras culturas, es retroceder a tiempos de barbarie.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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