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Junípero Serra, un santo de 3 naciones - Cap XIII Misión de San Antonio

El jueves de 30 de mayo se celebró el Corpus Christi con la asistencia de doce sacerdotes, entre los que se encontraban los diez recién llegados; a dos de ellos, Fray Francisco Dumentz y Fray Luis Jayme, les tocó sustituir en la misión de San Diego a los dos Padres que se encontraban enfermos. Los demás, fueron enviados para fundar las misiones de San Buenaventura,Los Ángeles y San Gabriel, y partieron a bordo del barco San Antonio el 7 de julio de ese mismo año.


Vida de un santo


Quedaron seis Padres en Monterrey. Enseguida, se dispuso Fray Junípero para salir a buscar dónde fundar otro centro de evangelización y se encaminó rumbo a la Sierra de Santa Lucía -que es exuberante en encinos, robles y pinos- encontrándose tan sólo a 40 kilómetros de la costa. Hallaron un lugar donde había un terreno amplio y por donde cruzaba un río donde, pese a ser tiempo de sequía, corría bastante agua.

Sin perder tiempo, se instalaron. El Padre Serra mandó colgar una campana para tañerla, acompañándola de gritos donde invitaba a las personas a acercarse, lo que resultó del todo inútil, pues al parecer no había quien viviera cerca.

Construyeron una enramada para poner un altar y después construyeron una gran cruz de madera para presidir la primera misa que sería en honor a San Antonio, a quien dedicarían esta misión. Fue una sorpresa cuando apareció por curiosidad un indio que había escuchado el sonido de las campanas, después de la misa se acercó el Padre y le hizo unos regalos, el indio sonriente se fue y al poco tiempo aparecieron otros tantos trayendo piñones y bellotas -lo que dio mucho ánimo a los misioneros-.

En los días siguientes los indios se acercaban con curiosidad para ver cómo se construía la misión, situación que aprovechaban los Padres para atraerlos y tratar de ir aprendiendo unas palabras del idioma.

El clima era extremoso, abundaban las ardillas y los conejos,y pronto se dieron cuenta de que el suelo era fértil y les permitiría cosechar trigo, maíz y frijol. Sin embargo, en la Pascua de 1780, llegó una helada que prácticamente destruyó la cosecha, los Padres, muy preocupados, pidieron que se rezara una novena en honor de San Antonio y se pidiera su ayuda para evitar la catástrofe.

Los Padres dieron la orden de regar las tierras cultivadas desviando el río, al finalizar la novena ya estaban retoñando y a los cincuenta días se estaba levantando la mejor cosecha que se había tenido, esto fue tomado como un milagro directo logrado a través de la intercesión de San Antonio y ayudó mucho para la conversión de los indios.

Con el paso del tiempo, ya había cerca de mil quinientos indios bautizados y que vivían su vida cristiana alrededor de la misión, lo que demostró que el presentimiento del Padre Serra, de que era un buen lugar, resultó cierto aunque el primer día sólo hubieran logrado que se acercara un indio.

No cabe duda de que es importante conocer la historia de estos misioneros que nos dan ánimos para enfrentar situaciones adversas basados en la fe y en el amor de Dios, que eran las únicas herramientas con las que contaban.

Hoy vemos que la región de California es la más próspera del poderoso país del norte ,donde viven muchos de nuestros compatriotas, y todavía podemos ver que como parte de esta cultura, los nombres de muchos de estos Padres están en las calles de las ciudades, y que pese al avance de la cultura materialista dominante, todavía el nombre de Jesús sigue presente en el ánimo de muchos como la base de su existencia y se sigue transmitiendo esa fe sembrada por lo misioneros en padres a hijos.

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