Últimas noticias:

Edith Stein de filósofa judía a mártir cristiana - Cap XVIII En campo de concentración

Cuando no se cree en Dios o se le ignora, el abuso del poder y la injusticia se apodera del hombre y es capaz de cometer todas las atrocidades imaginables y además siempre encontrar una justificación para cometer tales actos. Así actuaban los nazis.


Vidas Ejemplares


Y el fatídico 2 de agosto de 1941, mientras Edith oraba por sus familiares que hacía poco habían sido deportados, llegaron unos oficiales pidiendo ver a las hermanas Stein. Pronto les dieron a conocer que tenían que salir en cinco minutos. La superiora trató de oponerse diciendo que las hermanas pronto obtendrían un permiso para ir a Suiza. Los altaneros oficiales les exigieron que salieran con hábito o sin él, y que no tenían tiempo que perder.

Edith, con gran serenidad, tomó a Rosa de la mano y suavemente le dijo: “Anda, vamos”. Los vecinos que pronto se dieron cuenta, protestaron, cosa que en nada les importó a los oficiales que cumplían órdenes y parecía que se complacían en ello. Las subieron en un auto de la Gestapo y se las llevaron.

Los obispos holandeses católicos y protestantes leyeron en sus templos una nota de protesta por las acciones contra los judíos, y la reacción de los alemanes fue inmediata y se ordenó el arresto de 300 personas.

El 5 de agosto de ese año llegaron a Westerbock con otros muchos prisioneros. Ahí, Edtih se encontró con otros 1 mil 200 hebreos católicos, y entonces pudo contemplar en persona el horror que hasta ese día solamente había escuchado. Sabía que se tenía que preparar para donar como gesto de amor su propia persona.

Pero Edith no se sentó a lamentarse: ante la angustia y desesperación de algunas madres, se acercó a ellas para tranquilizarlas; también con gran amor a los niños y a las niñas les ayudaba a arreglarse y a peinarse y les dirigía palabras dulces y consoladoras. Su hermana Rosa estaba también tranquila. Su gran fe y amor en Jesús les daba valor y consuelo.

Un comerciante judío de Colonia se sorprendió de ver la actitud tan positiva de la religiosa, y le preguntó que cómo lo hacía, y ella le contestó: “Trabajando y orando, como lo haré mañana”.

Es impactante darnos cuenta cómo –cuando en verdad se practica el amor de Dios– hasta en las situaciones más difíciles las personas pueden vivir el mandamiento de amar al prójimo; y en circunstancias que tal vez nosotros estaríamos preguntándonos dónde está Dios, ellas en cambio le hacen ver a las personas que las rodeaban que Dios está en las acciones y en las obras, y en ese momento se volvieren las manos, los pies y los labios de Dios para consuelo de sus compañeros de desgracia.

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com


 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar