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… Los que nadie buscaba

Son más de treinta cuerpos sin reclamar, los que en un principio se presumía podían ser los de algunos de los 43 normalistas; no lo eran, estaban en una fosa, quemados y desfigurados, nadie los había buscado.


Crisis política en el gobierno de EPN


El caso de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, el enigma del ataque de Tlataya, el paro estudiantil del Instituto Politécnico Nacional, acabaron con el paso casi perfecto que llevaba el gobierno federal encabezado por Enrique Peña Nieto.

La aprobación de las grandes reformas estructurales centró la atención mediática. El Pacto por México había demostrado que la voluntad política puede ayudar a la construcción de acuerdos para el bien del país. El “escándalo” del momento era un video que mostraba a un grupo de diputados del PAN, entre ellos, su entonces coordinador, Luis Alberto Villarreal, bailando alegremente, él con una chica apodada “Montana”.

El gobierno de EPN tenía todo bajo control. El llamado “Mexican Moment” había posicionado a nivel internacional a un país que durante el sexenio de Felipe Calderón había sido duramente criticado por la inseguridad y la lucha armada contra el crimen organizado.

Las elecciones del 2015, las llamadas “intermedias”, parecían un camino fácil para el PRI, y lograr lo que no ha podido desde la LVI Legislatura federal (1994-1997): la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

Pero, en menos de un mes, todo se acabó. Prácticamente todo el mundo se ha manifestado por que aparezcan los normalistas desaparecidos, desde los tradicionales movimientos de izquierda internacional hasta las oraciones del Papa Francisco en la audiencia del miércoles 29 de octubre.

El IPN sigue en paro. Los dirigentes del movimiento estudiantil se han encaprichado, y al “estirar la liga”, sólo han logrado que la simpatía de la sociedad se haya esfumado; ahora no los “pela” Miguel Ángel Osorio Chong ni Emilio Chuayfett Chemor. El tema es ahora atendido por los subsecretarios de SEGOB y de la SEP.

El caso Tlataya se ha vuelto complejo. Los siete militares inculpados se encuentran recluidos en la Prisión Militar adscrita a la Primera Región Militar. El tema ha pasado a segundo término por el caso de los estudiantes de Ayotzinapa, pero no deja de ser relevante, porque el señalado como culpable es el Ejército mexicano, una institución que es clave para el tema del combate al crimen organizado.

El rostro de Peña y los miembros de su gabinete, es muy claro: existe desconcierto, molestia y hasta miedo. El proyecto político parece ir en picada. Osorio Chong y Luis Videgaray están preocupados. No queda duda que el gobierno federal tiene una hemorragia que no para; estamos viendo una crisis política que ni un experimentado Jesús Murillo Karam desde la PGR ha podido controlar.

Ante todo este panorama, no deja de sorprender que existan señales interesantes en el partido gobernante, pues a unos días de que se agote el tiempo para la aprobación de la iniciativa preferente del presidente Peña Nieto y después de que el Senado la modifico en un 80% y que los diputados, en su papel de Cámara revisora, hicieran reservas eliminando los supuestos “derechos sexuales y reproductivos” de los niños, niñas y adolescentes que fueron impuestos por los senadores de izquierda.

Todo indica que el PRI y el PAN votarán a favor de las reservas de los diputados, favoreciendo también el papel natural de los padres de familia y tutores. De ser así, ante toda esta crisis política, podrían darse bonos a favor del partido gobernante y del propio gobierno federal.

Pero seguirá la duda: ¿Quiénes son aquellos que están enterrados en distintas fosas de Iguala en Guerrero? ¿Nadie los reclama por miedo? ¿Eran miembros de algún cártel del narcotráfico?, o ¿serán acaso mexicanos que por su oficio (taxistas, policías municipales, mecánicos, personal del sector salud, etc.) fueron asesinados por que tenían información que incomodaba?

Lo que tristemente sí se puede asegurar es que nadie los buscaba.

El Datillo

Hace unos días acudí al Seminario Mayor de Coatzacoalcos para impartir un curso- taller; me llevé un “buen sabor de boca” al ver y sentir el entusiasmo de los futuros sacerdotes de esa Diócesis. Felicidades al Rector, el P. Sergio Mateos Torres, y a todos los sacerdotes que cumplen sus funciones en ese lugar, pues además el Seminario está cumpliendo 25 años de existencia.

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