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Ganadores y perdedores de la Reforma en Telecomunicaciones

La reforma en Telecomunicaciones estaba desde hace una década en la agenda política, sólo que en el fondo nadie quería perder y, sobre todo, enfrentarse con los llamados poderes fácticos. Me refiero a los dos principales magnates implicados en la materia: Carlos Slim Helú y Emilio Azcárraga Jean.


Las grandes reformas estructurales


En la LX Legislatura (2006-2009), Carlos Alberto Puente Salas fue la primera inversión de las televisoras en el Poder Legislativo. Diputado por el Partido Verde, Puente Salas había sido director de enlace y atención gubernamental en TV Azteca y posteriormente director general de enlace con radio en la Presidencia de la República en los tiempos de Vicente Fox.

Desde esa trinchera se cocinaba la intención de Televisa y TV Azteca de participar en otros campos en materia de Telecomunicaciones.

Ya en la LXI Legislatura (2009-2012) la inversión fue mayor, y se les denominó como la “Telebancada”, integrados en el grupo parlamentario del Partido Verde, Lorena Corona (ex directora Jurídica de Televisa Radio), Gerardo Flores (ex directivo en Televisa), Carlos Ezeta (ex director Jurídico de la CIRT), Rodrigo Perezalonso (ex director de Asuntos regulatorios de Televisa), Ninfa Salinas (hija de Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca) y Adriana Sarur (conductora de Proyecto 40 de TV Azteca) fueron los redactores de los primeros borradores de la reforma en telecomunicaciones.

Con la llegada de Enrique Peña Nieto y la firma del Pacto de México, el tema se incluyó en las reformas estructurales.

En los primeros planteamientos se habló de la necesidad de generar competencia con la apertura de una tercera cadena de televisión y de abrirse el tema de la telefonía. Pero poco a poco el discurso gubernamental empezó a tener una dedicatoria al hombre más rico del mundo, Carlos Slim. Al gobierno de Peña Nieto nunca le gustó su juego con la izquierda.

La aprobación de la reforma constitucional no tuvo mayor problema: el 21 de marzo de 2013 fue avalada y posteriormente fue promulgada el 10 de junio del mismo año. Pero la validación de las leyes secundarias fue un campo de batalla entre Slim vs Azcárraga.

Fue así como el senador panista Javier Lozano fue el responsable de elaborar los dictámenes para determinar las reglas del juego. Desmentidos, espionaje telefónico, contradicciones, cambios de opinión y demandas judiciales aderezaron el debate, no sólo legislativo, sino también en los propios medios, quienes hicieron una campaña mediática defendiendo cada uno sus intereses.

Otros actores dentro del debate de esta reforma fueron el senador panista Javier Corral, quien desde hace décadas ha sido un crítico del monopolio televisivo; la diputada perredista Purificación Carpinteyro, quien fue exhibida haciendo negocios por esta reforma; el Sindicato de Telefonistas, cuyo líder Francisco Hernández Juárez realizó movilizaciones, con el argumento de defender a sus agremiados y grupos de cibernautas molestos por posibles violaciones al derecho a la libertad expresión.

Al final el PRI, junto con la “telebancada” del Partido Verde, apostó por la alianza con Televisa, pues Carlos Slim les sigue generando desconfianza por su cercanía con Andrés Manuel López Obrador y con otros sectores de la izquierda. Este último punto fue evidente cuando el PRD, con Jesús Zambrano a la cabeza, cambió su voto en contra de la reforma de telecomunicaciones, aun cuando en la tribuna parlamentaria se habían manifestado a favor de ésta.

Por el momento, la batalla fue ganada por el bando de Televisa, quien obtuvo más beneficios, pues por fin va a entrar a la competencia de la telefonía, así como en otros sectores de la materia. El PRI y el gobierno federal también se alzaron con la victoria, pues acciones como la eliminación de la larga distancia nacional son populares para la población, y eso es ganar bonos para las elecciones del 2015.

Pero hay un punto que no debe perderse de vista: ellos determinarán quiénes serán los concesionarios de las nuevas cadenas de televisión. Aliados y amigos de Peña Nieto, como Luis Maccise (Grupo Mac-Radio Capital, en alianza con Reporte Indigo), Roberto Alcántara (Grupo Toluca-ETN y accionista de Grupo Prisa, dueños del diario El País, de España) y Olegario Vázquez Raña (Grupo Empresarial Ángeles-Grupo Imagen) figuran entre los posibles seleccionados.

Del otro lado, Carlos Slim pierde, pues se le declaró preponderante en lo referente a la telefonía; y, aunque al final puso en venta sus acciones, se calculan pérdidas millonarias para su fortuna. No sólo eso. Al final no va a competir por la tercera y cuarta cadenas nacionales de televisión, sino por la televisión de “paga”, a la que le ha invertido a través de Dish y su alianza con Multivisión.

Pero es bueno aclarar que Slim, desde hace tiempo, invierte cantidades millonarias en otras partes del mundo y su habilidad en los negocios lo pueden hacer recuperarse pronto. Pero el golpe es anímico, pues viene de sus antiguos aliados y de quienes impulsaron su riqueza. Por cierto, la izquierda no perdió, pues, por su “fidelidad”, cuenta ahora con un aliado poderoso.

“Somos soldados del PRI y del presidente”, dijo de forma irónica Emilio Azcarraga Milmo, “el tigre”, creador de Televisa. Eran los tiempos del partido hegemónico. Hoy, a décadas de distancia, la frase cobra efecto en los hechos, sólo que parece que el PRI y el presidente son los “soldados de Televisa”.

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