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Ganadores y perdedores de la Reforma Político-Electoral

En México, las llamadas “elecciones intermedias” son consideradas como la evaluación del partido gobernante en turno y a la vez una oportunidad para la oposición. Este es el caso del proceso electoral de 2015, que formalmente inicia en octubre de este año.


Las reformas estructurales


Y, efectivamente, estas elecciones tendrán elementos muy significativos, por la incorporación de los cambios derivados de una de las más importantes reformas estructurales que se aprobaron en el país: la reforma político-electoral.

¿Quiénes ganaron con esta reforma? ¿Quiénes perdieron? ¿Quiénes son los actores dominantes? ¿Era necesaria para la democracia del país? ¿Qué papel juega la ciudadanía?

Es una realidad que esta reforma no era prioritaria para el Ejecutivo federal, en tanto que para el PAN y el PRD era una carta de negociación para las “grandes reformas”. El PRI se resistió, por las posibles implicaciones de las nuevas reglas del juego electoral. Al final, prevalecieron las posturas que aprobaron sólo cambios cosméticos.

De esta manera, la “partidocracia” que domina a México mantuvo “el sartén por el mango”. Pero, no obstante esto, la reforma político-electoral abrió un pequeño hueco que podría, gradualmente, abrir espacios a los ciudadanos “de a pie”.

En las últimas tres décadas, se han dado transformaciones en lo referente al tema electoral dentro del sistema político mexicano. Pasamos del partido hegemónico, al congreso sin mayoría absoluta, la creación del IFE, la elección de Jefe de Gobierno, alternancias en los estados, un tribunal electoral como última instancia para resolver conflictos electorales, alianzas electorales y la alternancia en el gobierno federal, por mencionar algunos ejemplos.

Los cambios introducidos por la reforma político-electoral, como las candidaturas independientes, la reelección de legisladores, la consulta popular y la posible nulidad por rebase en el tope de gastos de campaña, son temas que pueden tener efectos secundarios positivos en la sociedad mexicana.

El PAN fue el principal promotor de esta reforma, pero no es necesariamente el ganador, ya que, para desgracia de los panistas, el tema electoral no es prioritario para la mayoría de la población, ya que no produce beneficios económicos. Eso explica su estrategia de pedir subir el salario mínimo de los trabajadores, medida demagógica que ya había sido propuesta por el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, hecha también sólo con el propósito de mejorar su imagen dañada por otras medidas poco afortunadas.

En el caso del PRI, su mayoría en la Cámara de Diputados impuso en gran parte al Consejo General del ahora Instituto Nacional Electoral (INE). Pero no es tema prioritario para ellos, ya que no es su reforma; fue sólo la “moneda de cambio”. Un ejemplo evidente es la ausencia de divulgación de las bondades particulares de esta reforma en la agenda del presidente Enrique Peña Nieto.

En cambio, el PRD sí ha sabido posicionarse en el tema de la consulta popular. Tocar el asunto de la reforma energética es sensible para miles de mexicanos que durante años el propio PRI-gobierno les enseño: “el petróleo es nuestro y no se debe privatizar a manos extranjeras”. Si la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determina que no puede discutirse en la boleta electoral, tendremos ahora “mártires de la democracia”.

Los partidos Movimiento Ciudadano (MC), Partido del Trabajo PT) y Nueva Alianza (PANAL) están en el grupo de los perdedores de la reforma político-electoral, pues ahora tendrán que obtener arriba del 3 por ciento de la votación total, algo que se antoja difícil para esta “chiquillada”. Baste recordar que en las elecciones intermedias de 2009, el MC (en ese entonces, Convergencia) obtuvo el 2.38 por ciento, mientras que el PT, 3.57 por ciento, y el PANAL, 3.42 por ciento. Sólo que en esta ocasión ni MC ni PT tendrán la sombra del apoyo de Andrés Manuel López Obrador. Por eso, la llegada de MORENA debilita no sólo al PRD, sino también al Movimiento Ciudadano y al Partido del trabajo. Para Nueva Alianza, ahora al total servicio del PRI, el reto también consiste en deslindarse de la maestra Elba Esther Gordillo.

¿Y los ciudadanos?

En el caso de las candidaturas ciudadanas, el exceso de requisitos y candados podría inhibir una mayor participación; no obstante, la posibilidad está abierta para que participen ciudadanos que están cansados de la “partidocracia” actual. Claro, la posibilidad de triunfos de candidatos independientes a nivel federal es difícil, aunque no imposible, ya que tendrán que enfrentarse al aparato de los partidos políticos.

No cabe duda que era necesario implementar cambios en esta materia. Desde esta perspectiva, la reelección consecutiva de legisladores también ayudará a la profesionalización del Legislativo. Aunque hay que llamar la atención sobre figuras actuales que han vivido por más de una década como diputados o senadores Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa, José González Morfín, Héctor Larios, Carlos Aceves, entre otros. Fuguras como éstas podrían eternizarse en la dinámica parlamentaria.

Los cambios políticos derivados de esta reforma, como el gobierno de coalición, las nuevas facultades de la Fiscalía General (antes PGR) y la autonomía del CONEVAL, son a largo plazo. Por lo que, al final, será después de la jornada electoral del 2015 cuando veremos si en materia electoral los cambios ayudaron a la construcción de la democracia en México, y en esos momentos sabremos quiénes ganaron y quiénes perdieron con esta reforma.

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