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A mitad del camino ¿Por qué los cambios en el gabinete de EPN?

Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto en el Estado de México (2005-2011) sólo tres secretarios se mantuvieron en el mismo cargo: Arturo Osornio Sánchez, en Desarrollo Agropecuario; Marcela Velasco González, en Desarrollo Urbano, y Gerardo Ruiz Esparza, en la Secretaría de Comunicaciones. Al final fueron 31 cambios durante esa administración.


Análisis Político


Hoy, a la mitad de su presidencia, en tres años ha realizado 14 cambios en los cargos del llamado “primer nivel”, de los cuales 10 fueron el pasado jueves 27 agosto. ¿Cuál fue la jugada estratégica del presidente? ¿Por qué no hizo cambios en las Secretarías trascendentales que manejan la política y la economía? ¿Qué implicaciones tienen los cambios en la sucesión presidencial del 2018? ¿Qué grupos ganaron al interior del Sistema Político Mexicano (SPM)?

El gobierno de Peña Nieto ha tenido hasta el momento tres etapas. La primera corresponde del inicio del Pacto por México, pasando por la aprobación de las reformas estructurales y sus respectivas leyes secundarias, hasta el pronunciamiento del mensaje sobre su Segundo Informe de Gobierno.

En esta etapa “la cereza en el pastel” fue sin duda la captura del narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán. Se conformó, además, un grupo político alrededor de Los Pinos, conformado por Luis Videgaray, titular de la poderosa Secretaría de Hacienda; Miguel Ángel Osorio Chong, cabeza de Gobernación, y Aurelio Nuño, en ese entonces Jefe de la Oficina de la Presidencia.

La “gloria” de esta etapa no sólo le corresponde al presidente, sino al grupo denominado por algunos como el “Triángulo de los Pinos”, “Equipo Pinos” o “Los Vicepresidentes”.

Después viene segunda etapa, la de la gran crisis del gobierno de EPN: La tragedia de Tlatlaya, la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y el escándalo de la Casa Blanca. Este periodo, que comenzó a mediados de septiembre de 2014, presionó a que se hablara de cambios en el gabinete y sobre todo adelantó la sucesión presidencial del 2018 dentro del SPM.

La crisis parecía que podía agudizarse con las elecciones intermedias de 2015, pero el propio SPM entendió el tema de la supervivencia política. Fue por eso que en el caso de las 9 gubernaturas, todos los candidatos del PRI fueron de unidad. También la alianza electoral con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ayudó para que los golpes fueran a los del partido del “tucán” por encima de los tricolores.

El resultado de la elección del 7 de junio fue mejor de lo que esperaban Peña Nieto y su gobierno. Ganó 6 de las 9 gubernaturas y el control del Congreso gracias a la alianza con el PVEM que suman por el momento 249 diputados. Hay que recordar que históricamente el Partido Nueva Alianza también suele ser un aliado parlamentario, por lo que con sus 11 legisladores haría posible un bloque de 260 legisladores. En este momento se cierra la segunda etapa del gobierno de EPN, la mayor parte amarga, pero con un final otra vez de “gloria” para todo el SPM.

La tercera etapa inició con las evaluaciones dentro del gobierno sobre los resultados electorales. La sucesión presidencial cada día más presente en los ambientes políticos tiene un sobresalto cuando en la noche del 11 de julio se escapa el narcotraficante “El Chapo” Guzmán. El gobierno entra en crisis, el presidente se aguanta los cambios en el gabinete.

A mediados de agosto, el SPM presiona sobre la elección de nuevo dirigente del PRI. Es entonces cuando la figura de Manlio Fabio Beltrones reclama dicho espacio; y, pese a los esfuerzos del grupo de Los Pinos por evitar la llegada del personaje que durante años fue el dueño del Poder Legislativo, Peña Nieto decide el nombramiento a favor del sonorense.

Con la llegada de Manlio a la presidencia del PRI, gran parte de la clase política empezó a deducir que la candidatura del 2018 sólo tenía tres vías serias: Manlio Fabio Beltrones, Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong. Los dos últimos con fuertes críticas por el manejo económico y político del país.

Pero los cambios en el gabinete dan un giro a la sucesión presidencial del 2018. Como antaño, el SPM hizo que se “engordara” la lista de aspirantes a la candidatura presidencial. Dos nombres de los 10 cambios, sin duda, dan ese mensaje: José Antonio Meade, en la Sedesol, y Aurelio Nuño, en la SEP.

En un segundo plano también aparecen dos nombres que dependerán de su trabajo en los próximos dos años: José Calzada, gobernador saliente de Querétaro, y Claudia Ruiz Massieu Salinas, que de la Secretaría de Turismo pasa a Relaciones Exteriores.

Pero hay un punto que llama la atención: tanto Meade como Nuño son miembros del grupo de Luis Videgaray. Meade pasó del gobierno calderonista, donde era el titular de Hacienda, a la Secretaría de Relaciones Exteriores con el gobierno peñista. Si bien le ayuda su carrera como un experimentado tecnócrata del SPM, su relación con Videgaray fue la clave para mantenerse en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Nuño, por su parte, ha sido no sólo el asistente de Videgaray, sino una pieza clave del gobierno de Peña Nieto. Su asesoría en Los Pinos lo lleva a impulsarse como un fuerte aspirante presidencial. Si Nuño no hubiera trabajado con Videgaray desde hace unos años, no hubiera llegado al gobierno federal.

No hay duda: hay un ganador con los cambios en el gabinete y ése el Sistema Político Mexicano.

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* Las opiniones expresadas en esta columna, son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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