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La grilla del 2014

En el año que termina, el Sistema Político Mexicano mostró que, en materia política, no cuenta con un manual para gobernar, y que para lograr el Bien común de los mexicanos, más que la repetición del gastado discurso, se requiere talento y espíritu de servicio, los cuales brillaron por su ausencia.


Los cambios del SPM


La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en el municipio de Iguala, Guerrero, es sin duda el acontecimiento que acabó con el guión de un gobierno que tenía su apuesta en las reformas estructurales aprobadas en los primeros meses de su gestión.

Y no sólo fue el caso de Ayotzinapa el que acabó con el prestigio del gobierno de Enrique Peña Nieto, sino también el escándalo de la “Casa Blanca”, donde la corrupción –otra vez por desgracia de nuestro país– vuelve a aparecer como una bisagra entre clase política y el poder público.

Precisamente la corrupción es cada vez más un cáncer del que no nos damos cuenta de su impacto en la sociedad, en especial, en los más necesitados, quienes sufren de forma directa con construcciones y obras viales de baja calidad, con clínicas que no cuentan a veces con personal, camas, medicinas, o incluso, en el peor de los casos, con enfermos que no podrán vivir por no contar con su tratamiento, porque algún funcionario desvió recursos para buscar otro cargo público o simplemente para hacer su “cochinito” a futuro.

2014 también puede leerse como el año de la sucesión presidencial adelantada. Y es que faltan aún cuatro años del gobierno de EPN y sus dos principales operadores políticos, Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, han comenzado una intensa lucha al interior del propio Sistema Político Mexicano (SPM).

Pero el propio SPM les está cobrando caro su atrevimiento, pues Videgaray no sólo se ha ganado la enemistad de un importante sector empresarial debido a la reforma fiscal y hacendaria, sino que también la economía del país –de la que se ufanaba a principios que tenía el control– resiente ya los efectos de la devaluación del peso frente al dólar y, sobre todo, de la recesión de la actividad productiva.

Mientras que, por su parte, Osorio Chong ha tenido que enfrentar su retraso en atender el caso de los normalistas desaparecidos, y otros acontecimientos de su incumbencia, como los abusos militares de Tlatlaya y el conflicto estudiantil del Instituto Politécnico Nacional (IPN). En toda esta problemática demostró falta de capacidad y sensibilidad política; su sobrevivencia se da por el apoyo que recibe del grupo Hidalgo, que es de donde proviene, pues no hay que olvidar que tanto Jesús Murillo Karam (titular de la PGR) y Eugenio Imaz (director del CISEN) no sólo son miembros del mismo grupo, sino que también tienen responsabilidad en la crisis política del gobierno federal.

En el caso de los partidos de oposición, el PAN vivió uno de los procesos internos más complicados de sus 75 años de historia. Por un lado, Gustavo Madero no sólo utilizo la estructura del partido para lograr la reelección, sino que después de ganar pidió licencia para ocupar una diputación plurinominal y encabezar el grupo parlamentario del PAN en la futura LXIII Legislatura.

Mientras que el grupo “calderonista” ha ido perdiendo fuerza al interior del partido, su candidato a la dirigencia nacional, el senador Ernesto Cordero, no sólo perdió el proceso, sino que sólo pudo colocar a cuatro personas en la ahora poderosa Comisión Permanente del CEN del PAN. La posible candidatura de Margarita Zavala a una diputación federal en 2015 y la candidatura a la gubernatura de Michoacán por parte de Luisa María “Cocoa” Calderón los puede revivir.

La izquierda también vivió momentos intensos. Por un lado, MORENA obtuvo su registro como partido político nacional, lo que significó que Andrés Manuel López Obrador restara militantes al PRD y se proyecte como una fuerza política con posibilidades de triunfo en los comicios del 2015 en el Distrito Federal, el oriente del Estado de México, Tabasco y Oaxaca.

El PRD vivió un año agitado. La corriente Nueva Izquierda, “Los Chuchos”, ganó por cuarta ocasión consecutiva la dirigencia nacional, en alianza con las corrientes “ADN” (Alternativa Democrática Nacional) y Foro Nuevo Sol. A finales de este año, y después de 25 años de existencia, su llamado líder moral y fundador, Cuauhtémoc Cárdenas, renunció al partido.

Pero la crisis más fuerte fue el escándalo de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, municipio gobernado por el PRD en la figura de José Luis Abarca, quien está ahora sujeto a proceso penal. En la misma línea de responsabilidades por el caso Ayotzinapa se encuentra también la renuncia de Ángel Aguirre, quien había ganado la gubernatura con las siglas del PRD. Por este motivo, el principal partido de izquierda vive una de sus mayores crisis, que tendrá como prueba de fuego el proceso electoral del 2015.

La grilla del 2014 fue muy intensa, esperemos que 2015 sea mejor para los mexicanos.

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