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La revolución no se facebookeará

La imagen, publicada en Facebook por el pasquín “Regeneración” para alertar sobre la supuesta venta de los libros de texto gratuitos a partir del próximo ciclo escolar, es una burda y evidente mentira. La portada del libro en cuestión corresponde a la de hace diez años y el logo de la SEP en los tiempos de la administración Calderón. En pocas palabras, ni siquiera se esforzaron para mentir en forma creíble. Aun así, cerca de 20 mil personas la han compartido (y contando, hasta las 21:51 del lunes 11 de julio).


México; redes sociales, transformación


No es el único caso. Todos los días las redes sociales son auténticamente inundadas por un tsunami de noticias falsas e imágenes burdamente manipuladas, que van desde la enésima muerte de Chabelo hasta la tercera fuga del Chapo o las escandalosas (e inexistentes) declaraciones de la hija de Peña Nieto, compartidas por miles de usuarios que proclaman a dos voces su desconfianza en los medios tradicionales y su ciega credulidad en las “verdades” de twitter. Son los memectivistas que gritan “Televisa te idiotiza”, mientras llenan sus muros con sandeces dignas de “Sabadazo”.

El tema es grave, porque refleja en toda su grotesca deformidad el mito de las redes sociales como salvación de la vida política. Este mito, consolidado a nivel internacional después de la campaña de Obama y de las protestas vía twitter contra el fraude en las elecciones presidenciales de Irán, consiste en la idea que, ante la maldad de los medios tradicionales, el activismo en Facebook y Twitter construye una ciudadanía verdaderamente informada, objetiva, critica y activa. No es cierto.

La realidad es que el mundo digital es simplemente un reflejo del mundo real. Si los ciudadanos son ingenuos, inmaduros, ignorantes y crédulos en la vida cotidiana, lo serán también en las redes sociales. De eso se aprovechan personas sin escrúpulos para impulsar sus agendas políticas y ganar dinero a través de clics en sus páginas, sabiendo que millones de personas, que ante la radio o la televisión tienen una sana desconfianza, se tragarán completa cualquier necedad que se publique en Facebook, con tal de que sea sensiblera y en defensa del “pueblo”.

En México la izquierda ha convertido esta manipulación en una verdadera forma de arte, al grado de que temas como la santidad de Aristegui, la estupidez de Peña Nieto y las luchas del “pueblo bueno” se han convertido en dogmas casi indiscutibles. Si alguien se atreve a, tan siquiera, ponerlos en duda, de inmediato le lloverán con epítetos como “peñabot”, “come-lonches”, “vendido” o público de Televisa. Son miles de “revolucionarios de Facebook” que convocan a un “paro nacional” (Rafael Loret de Mola) o incluso a la guerra civil, trivializando la violencia con la ligereza de quien no tiene idea de lo que es vivirla, mientras están convencidos de que con los suficientes “me gusta” Peña renunciará, el Peje será presidente y la vida será maravillosa.

Es cierto, quizá no sean las legiones de idiotas a las que, mareado en la torre de su arrogancia, se refirió el ya fallecido Umberto Eco, pero sí podemos echarles en cara su ignorancia y (lo que es verdaderamente digno de reproche) su pereza para salir de ella y su delirante convicción de que la lucha por una vida mejor se peleará y se ganará en Facebook.

No, la revolución no se facebookeará. Para bien o para mal, las transformaciones se ganarán en el mundo real.

En primer lugar, vale la pena preguntarse: ¿Significa esto que las redes sociales son completamente inútiles o negativas y que debemos alejarnos de ellas?

Por supuesto que no; pero sí que una verdadera transformación en cuanto al papel de la sociedad en la vida política requiere mucho más que likes y corajes en los comentarios de una publicación.

Las redes sociales son una herramienta, y como con toda herramienta, los resultados finales dependerán inevitablemente de la habilidad, la disciplina y el conocimiento con los que cuente el usuario al momento de operarla. La habilidad de distinguir las verdades entre el mar de mentiras; la disciplina, de darnos el tiempo para pensar respecto a un tema, sus implicaciones y consecuencias, antes de reaccionar en forma visceral, y el conocimiento, para entender que no todas las opciones son correctas. No basta con la empatía respecto a los pobres, o los niños, o lo que sea que a usted lo emocione. Después de todo, y como dice el refrán: el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.

Lo que nos lleva al segundo punto. ¿Cómo saber cuál es el rumbo adecuado hacia a donde impulsar el cambio? Para descubrirlo hay que leer, y no sólo los memes de Twitter o las gráficas de Pictoline.

Por ello, estimado lector, le recomiendo 5 libros que pueden darle luz para entender lo que está en juego dentro de la lucha política y la alternativa que existe para proteger nuestros derechos a la vida, la libertad y la propiedad.

La Ley, de Fréderic Bastiat. Es un ensayo muy corto, pero claro y substancioso, que nos ayuda a comprender las motivaciones detrás de la lucha por el poder cuando las leyes se corrompen. http://www.hacer.org/pdf/LaLey.pdf

Anatomía del Estado, de Murray N. Rothbard. La naturaleza y la acción del Estado, explicadas de forma magistral y en pocas páginas. 1 hora de lectura que puede cambiar la forma en que usted entiende la política y el gobierno. http://www.miseshispano.org/2015/07/anatomiadelestado/

Real Dissent, de Tom Woods. En su estilo ágil y claro, presenta una colección de artículos para entender el entorno actual. Más que recomendable, aunque de momento está disponible sólo en inglés. http://www.realdissent.com/

Ensayos sobre la libertad y el poder, de Lord Acton. Sus ideas siguen siendo más que relevantes, como lo eran en el siglo XIX. No es tan ligerito como los otros, pero vale mucho la pena. http://unioneditorial.net/la-antorcha?page=shop.product_details&flypage=flypage.tpl&product_id=18&category_id=19

Estudios de economía política, de Jesús Huerta de Soto. Un libro esencial para entender bajo una nueva luz temas tan importantes como el nacionalismo, la seguridad social, el régimen de pensiones, las tasas de interés, el fracaso del estado social o la crisis económica. http://www.jesushuertadesoto.com/libros/libros-en-espanol/estudios-de-economia-politica/

Por cierto…

La decisión del FBI de no presentar cargos contra la notoria delincuente (y ahora candidata presidencial) Hillary Clinton, nos recuerda que la corrupción no es exclusiva de México. Comparados con los Clinton, hasta Moreira parece un tipo honesto.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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