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PAN: la beben o la derraman

No sabemos si fue comedia involuntaria o tragedia voluntaria, pero la semana pasada el expresidente panista Gustavo Madero protagonizó una de las payasadas más vergonzosas en la historia de Acción Nacional en la Cámara de Diputados, cuando se robó completito el discurso “anti-neoliberal” que caracterizó al PRD en los años 90 y lo aderezo con un “performance” de copas, para ejemplificar lo que él llamó la “Teoría del derrame”.


PAN


Lo de menos sería aclararle al Señor Madero que su “Teoría del derrame” (una traducción del término inglés trickle-down economics, acuñado en los 80, por un cómico estadounidense) no es una teoría, sino un chiste; que el término “neoliberal” no se refiere a una escuela económica como tal, sino que es sólo una frase de ataque político y que se escuchó más falso que un billete de 10 pesos al imitar al “Bronco”, hablando de vatos, gandallas y demás. Lo de menos es decirle que, como imitador de Adal Ramones, se muere de hambre.

Ni siquiera es lo más grave la necia insistencia del PAN en un tema como el del salario digno, que, como ya lo explicábamos desde el año pasado, es contraproducente: Aumentar el salario por decreto no funciona; al contrario, deja indefensos a las propias personas a las que supuestamente quiere proteger, provocando el cierre de sus fuentes de empleo y obligándolas a refugiarse en la economía informal, donde ganarán menos aún.

Lo verdaderamente trágico es que el sainete de Madero es reflejo de un partido que parece perder por completo la brújula moral que, al menos en teoría, había conservado desde su fundación en 1939. Cambiaron la brega de eternidad por la refriega de las circunstancias; ahora, en lugar de los principios de doctrina, están los fines de los consultores. Si el asesor de turno les dice que hablar de salario digno y criticar a los “neoliberales” les dará votos, allá van; si el focus group indica que la moda es hacerle al “Bronco,” a él imitarán. Parafraseando a Mafalda, el problema no es que sean demagogos, sino que ni siquiera son demagogos originales.

Al mismo tiempo, en la Asamblea Nacional, el actual Presidente, Ricardo Anaya, se lanzó a rechazar el “estatismo depredador” de Andrés Manuel López Obrador, al que cada vez se parecen más las propuestas azules, incluyendo la que presumieron como la “primera reforma pensada en la redistribución del ingreso en México en más de 37 años” es decir, desde los tiempos de López Portillo. ¿En serio quieren regresar a los tiempos de “Jolopo”?

La obvia crisis de identidad del panismo ilustra uno de los principales problemas de la democracia: la tentación de poner todo al servicio de aquellos temas que las encuestas marquen como prioritarios y de emplear al Estado y a su potencial de violencia como herramientas para, en palabras de Tocqueville, sobornar a las personas con su propio dinero.

Debido a esta misma razón, los gobiernos de todos los colores ahora “regalan” tabletas, uniformes, despensas, becas, etcétera. El problema es que estos regalos no salen del mágico sombrero del mago Peñita, sino que provienen de los impuestos y que su costo real para los ciudadanos supuestamente beneficiados se incrementa con el gasto que implica sostener a la burocracia encargada de repartirlos.

Así, obsequiando con sombrero ajeno, los gobiernos incrementan al mismo tiempo su popularidad y su fuerza. Es un ganar-ganar para ellos, como lo demostró el PRI durante más de 70 años. A ese PRI y a ese paternalismo se enfrentaron los panistas. Por eso, que ahora caigan en el mismo barranco del populismo es trágico y este es un momento de definición para el PAN como institución, para la partidocracia como sistema y para los mexicanos como sociedad. Con la copa de la demagogia no hay una tercera opción. O la beben o la derraman.

Por cierto…

Felipe Calderón y Margarita Zavala regresaron por sus fueros a demostrar fuerza en la Asamblea Nacional. Es casi un hecho que Zavala participará en el 2018, la única pregunta es cuándo anunciará su candidatura independiente.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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