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La improvisación no es aliada de la armonía y de la seriedad

Pescar truchas con la familia en el paraje de la Marquesa, rumbo a Toluca, es muy divertido. Por supuesto que no necesitas de un gran equipo ni ser experto en pesca.


Sínodo Familia


Si no llevas la caña, la rentas allí, y ¡pescas, porque pescas!

La técnica es sencilla: solo lanzas la línea del anzuelo más o menos retirada de la orilla donde estás y esperas a que pique el animalillo.

Los hijos se divierten muchísimo y pasan momentos increíbles. Algunos se aburren porque no pescan de inmediato, pero les echas la mano y aprenden poco a poco. A veces, dejan por la paz a los pececitos y se dedican a otra cosa.

El plan es llevar las truchas cosechadas a que las preparen y cocinen las señoras campiranas del mismo lugar, después, a disfrutarlas sentados a la mesa bajo el techo de una cabaña hecha de troncos, en la que se mezclan olores de pescado frito y ajo con el humo de los leños del fogón de la cocina.

Uno de esos domingos, a punto de regresar a la casa, los papás de una familia de amigos nuestros se percataron que faltaba uno de sus hijos. Fue un momento corto pero intenso en confusión y mezcla de diversos sentimientos, que se aliviaron cuando vimos al niño que se acercaba hacia nosotros corriendo y gritando: ¡esperen, esperen, la pesqué, la pesqué…!

Unos niños le decían “ya mero y te dejamos”. Otros, sólo lo miraban. Su papá le reprendió su acción, advirtiéndole que la próxima vez avisara antes de tomar una decisión así. Le hizo ver algunos riesgos que existen en ese lugar y que debería evitar en el futuro. Finalmente le dijo que llevara a pesar la trucha y la pagara.

Este episodio como tantos, ayuda a reconocer que la improvisación no es aliada de la armonía y de la serenidad. La mano y obra de las mamás están presentes aunque no se vea. Lo digo porque, para salir al campo, se necesita de un plan y ejecución previa en el hogar, que por lo regular es realizado por la mamá: el desayuno, el aseo de los hijos, la ropa, etc.

Otro aspecto que se ve es, que la familia va a divertirse y a descansar en algo que es emocionante, al aire libre, natural y que brinda tanto a padres como a hijos aprendizaje y novedad.

Siempre se presentan momentos para perfeccionar a los hijos en otras habilidades, como lo hace el papá de los niños enseñando a pescar. También a enseñarlos a ser pacientes y que no se aburran.

El papá del niño que llega tarde, aprovecha para analizar con él la realidad, los peligros que existen en un lugar así, pero también la honradez natural al pedir que le pesen la trucha y la pague.

El hacer planes con otras familias es fomentar la amistad entre padres e hijos, vivir la solidaridad, el buen ejemplo, entre otras muchas cosas. Finalmente, cada episodio puede ser para la familia, la oportunidad de desarrollo, de participación e integración.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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