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Para que México deje el último pupitre

Sucedió hace unos días en el estado mexicano de Chiapas: un sujeto, tijera en mano, cortó groseramente el pelo a dos veteranas profesoras, negadas a secundar una huelga contra la reforma educativa, y todo ante la mirada cómplice de una turba que asentía y grababa con sus móviles la vergonzosa escena.



Desde que en febrero de 2013 el gobierno de Enrique Peña Nieto encendió motores para sacar adelante al sector, ha topado con la resistencia de una parte del profesorado y, de paso, de algunos políticos que jalan a los descontentos. No quieren cambios, pero si los informes de la OCDE fueran aulas, veríamos al alumno México sentado en el último pupitre, dormitando y ajeno a lo que pasa en el pizarrón.

Según el estudio ¿Cómo es la vida? Midiendo el bienestar, elaborado por esa organización, los estudiantes mexicanos de 15 años son, en comparación con sus pares de los 33 países restantes, los que presentan los peores índices en matemáticas, ciencia y comprensión lectora.

Se precisa a todas luces una transformación, y no sólo para mejorar las condiciones materiales de las escuelas –que también–, sino para disponer de profesores más cualificados, cuya promoción dependa de sus méritos y no de haber comprado o heredado el puesto (ver Aceprensa, 12-09-2013). Que es lo que desean seguir haciendo quienes humillan a las profesoras.

Más presupuesto, pero pocas mejoras

El Dr. Marco Fernández, profesor de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey e investigador asociado de México Evalúa, conoce muy de cerca el problema y es partidario de una reforma a la que no deja de verle, junto con sus razones, algunos puntos oscuros:

“La reforma es necesaria. Las pruebas estandarizadas nacionales e internacionales evidencian un problema serio en la calidad de la educación que reciben nuestros niños y jóvenes, tanto en las escuelas públicas como privadas. Para poder mejorarla, hay que transformar el modo en que seleccionamos a los profesores, pues aunque parezca increíble, aquí existe el problema de la herencia y venta de plazas. Así ha sido por mucho tiempo, con lo cual, esta perversión o corrupción ha mermado la calidad del profesorado.

“De igual manera, necesitamos formar mejor a los maestros, tanto en las escuelas normales como en las instituciones de educación superior donde se preparan los futuros docentes. Y a los que ya están en funciones se precisa enseñarles a mejorar sus técnicas, tanto en términos pedagógicos como de conocimientos.

“Además, hay que revertir el desastre del mal manejo de los recursos en los sistemas educativos estatales. Lamentablemente, aunque en los últimos 20 años han crecido de forma sistemática los presupuestos para la educación, tenemos problemas de infraestructura educativa –salones de clase con mobiliario deficiente, sin techo, problemas en los baños, etc.–, derivados, nuevamente, de la corrupción”.

Y los sindicatos pasaron lista

– Muy brevemente entonces, ¿por dónde pasan los ejes fundamentales de la reforma?

– Por seleccionar a nuestros profesores con base en concursos de oposición para el ingreso y la promoción del servicio docente; por cambiar el plan de estudios de los cursos en los que se les forma, y por centralizar el pago de la nómina docente a través del gobierno federal, con un reordenamiento administrativo del financiamiento educativo.

– ¿Quiénes objetan los cambios? ¿Por qué motivo?

– La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación [CNTE, escindida del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación] se opone al mecanismo de evaluación de nuestros profesores como vía para el ingreso al servicio docente, porque piensa que estos deben tener sus propios mecanismos de autoevaluación, ¡lo cual es absurdo! Cree que estas prácticas de la herencia y compraventa de plazas deben mantenerse, bajo el argumento escondido de la autoevaluación, lo cual es inadmisible.

Hay también quienes señalan que la reforma educativa es una mera reforma administrativo-laboral, argumento que ha sido recogido por el nuevo partido Morena, encabezado por el señor Andrés Manuel López Obrador. Pero cualquiera que conozca cuáles han sido los problemas de la educación en México sabe que son fruto, fundamentalmente, de la corrupción, el desorden administrativo y la captura de los sistemas educativos por parte las fuerzas sindicales.

– Exactamente, ¿cómo han influido los sindicatos?

– Por ejemplo, para poder controlar a los profesores y obligarlos a participar en sus marchas, elaboraban listas para verificar si estos iban. Ambos sindicatos lo hacían, porque en cuanto a las malas prácticas, emulaban. Pasaban lista, y si no ibas, como gobernaban los sistemas educativos y controlaban a dónde se asignaba a los profesores, te enviaban, como represalia, a escuelas muy lejanas de tu lugar de residencia. O, como controlaban el acceso a ciertos préstamos magisteriales de vivienda, pues no te los otorgaban.

¿Qué ha pasado en las últimas semanas en Oaxaca, por ejemplo? Que ha habido protestas, pero no del tamaño de las de 2015. ¿Por qué? Porque se está recuperando la administración del sistema educativo oaxaqueño, el Instituto de Educación del estado. Como ya no está en manos de la sección 22 de la CNTE, ya no tienen recursos para financiar estos movimientos de marchas, ni para rentar autobuses, ni para poder justificar las faltas, etc., como hacían antes. En Michoacán o Chiapas todavía no se ha podido recuperar, por eso se ve que las marchas son aún mayúsculas, porque todavía tienen acceso a recursos y porque piensan que, resistiéndose de esa manera, podrán descarrillar la reforma, si no, les pasará como a la sección 22 y les irán quitando espacios de poder, que es poder económico.

– Y los maestros, ¿cómo perciben las transformaciones?

– Hubo temor inicial, porque se pensaba (o así lo hacía ver el sindicato) que era una reforma para despedir docentes. Pero poco a poco la han ido abrazando, pues por primera vez en la historia, para poder ser director de una escuela no tienes que ser absolutamente leal al sindicato, sino basarte más en tu mérito. En ese sentido, los temores han disminuido.

Buscando atajos a la ley

Abandonar un bote encallado implica, para el que se dispone a saltar al agua, el temor de no encontrar algo mejor. De igual modo, en el caso de la reforma educativa mexicana, los resbalones que se están dando en su aplicación pueden hacer que alguno suspire por el desastre que dejó atrás…

– ¿Están haciendo su parte las autoridades?

– Han incurrido en muchos errores. Una de las prácticas ilegales del sistema educativo es el pago de profesores comisionados; gente que tiene plaza y salario de maestro, pero que trabaja para el sindicato. Pues bien: a principios de 2016, el gobierno dijo que dejaría de pagar comisionados, pero en nuestras investigaciones hemos visto cómo los estados le dan la vuelta a la ley y les siguen pagando.

Para no ser acusados de violar la legislación, regresan a los comisionados a las escuelas como maestros, pero nombrándolos subdirectores administrativos de estas. Son nombramientos ilegales, y así se lo dije a las autoridades federales, porque la reforma establece que toda posición de dirección tiene que ser concursada.

Es así que la credibilidad de las transformaciones puede verse minada por los propios incumplimientos de la normativa por parte del gobierno. Y hay unos cuantos. Por ejemplo, la ley estipula que se les asignen tutorías a los nuevos maestros durante su primer año de ejercicio, pero muchos estados se han desentendido. Por ello, cuando llegue la hora de la evaluación y se despida, también por ley, a los desaprobados, estos podrán demandar a las autoridades por no haber hecho sus deberes.

Escalafones en la sombra, datos escondidos…

Asimismo, hay opacidad en ciertos procedimientos. Lo estipulado es que con las calificaciones obtenidas por los docentes en su evaluación se elaboren unas listas de prelación (escalafones), y que en dependencia del puesto obtenido en ellas, se le asigne al profesor plaza y lugar de destino. ¡Perfecto!, pero…

– ¿Qué sucede con esas listas?

– Que muchos gobiernos estatales caen en la tentación de no respetarlas. Solo evalúan, y después hacen la asignación de forma discrecional. Hemos tenido quejas directas de profesores respecto a estas prácticas, pero hasta ahorita la autoridad federal no ha hecho públicas esas listas, y únicamente hace llamados para que los estados no mantengan sistemas clientelares. Pero los llamados no son suficientes.

Además, [las instancias gubernamentales] dijeron que habían encargado a la UNESCO un estudio de la evaluación docente para saber cómo se había implementado esta primera etapa, qué funciona y qué no. Estaría listo en abril. Pero ya estamos en junio y no se ha hecho público.

Es en este tipo de cosas donde tenemos que señalar las omisiones de la autoridad a la hora de implementar los cambios. No es solo la resistencia de los grupos disidentes con sus prácticas de clientelismo, sino la propia autoridad la que merma muchas veces la credibilidad de la reforma al mantener secreta esta información. Reza el dicho: “No hagas cosas buenas que parezcan malas”. Si han hecho cosas buenas, más valdría que las hicieran públicas, para poder ver dónde estamos parados. Nadie dijo que la reforma iba a ser fácil, pero si realmente creemos en hacerla avanzar, primero tenemos que ser completamente honestos y transparentes.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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