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La lucha por nacer mujer en la India

“Tengas diez hijas y las cases bien”, reza una maldición popular en la India. La frase hace referencia a la cuantiosa dote que los padres de la novia tienen que pagar a la familia política, pero también da una muestra de la tragedia social que muchas veces implica ser mujer en India. En los últimos años, el país ha visto descender significativamente el número de mujeres en proporción con los hombres. "Es el peor ratio entre sexos desde la independencia de la India, es realmente alarmante”, señala a RTVE.es la directora en la India de Plan Internacional, Bhagyashri Dengle. “Y realmente prueba el nivel de abortos selectivos de niñas que se producen", añade.


La defensa de la vida


El feticidio, el aborto selectivo si es niña, se ha convertido en un problema social importante en India. Según los datos recogidos por Plan Internacional, en los últimos treinta años se han producido entre 4 y 12 millones de abortos de niñas. Cada año se producen 500,000 feticidios.

Bhagyashri Dengle lucha contra una práctica que, asegura, está generando una gran descompensación en la relación entre los niños y las niñas que nacen, y promete ser un problema social con consecuencias difíciles de prever.

El rol de la mujer

Una parte importante del problema, señala Dengle, es que el aborto selectivo es una práctica favorecida por los factores sociales, económicos, religiosos y culturales del país, una idiosincrasia contra la que no es fácil luchar. Según un reciente informe de la ONG, tan sólo un 2% de los indios celebran el nacimiento de una hija. Una muestra de un machismo desde el que parten estigmas culturales.

"Las mujeres no son vistas como una parte de la familia, porque se casarán y formarán parte de otra familia”, recuerda la directora de Plan Internacional en India. “Así que hay una parte muy cultural en la esencia del problema".

El ratio de número de mujeres por cada hombre ha alcanzado cifras de 1960. Actualmente, en estados como Uttar Pradesh, el más poblado del mundo, tan sólo hay 899 niñas por cada mil varones, aunque esos datos podrían esconder cifras mayores.

"Es verdad que muchas de estas familias muchas veces no hacen ese aborto selectivo en el país, si no que salen fuera”, apunta Concha López, directora de Plan España. “Por lo tanto no es tan fácil, se necesita un apoyo de la comunidad internacional y también una sensibilización de la comunidad internacional", añade.

Una buena ley

El primero que ha tomado conciencia del problema es el Estado indio. El Gobierno ha endurecido la legislación para prohibir expresamente el aborto selectivo y ahora la ley castiga con penas de entre tres y cinco años de cárcel a los médicos que utilicen el diagnóstico prenatal del feto para promover los abortos selectivos de mujeres.

Además, también han puesto en marcha campaña de información para concientizar a la población. "Hay una cosa realmente positiva”, señala Bhagyashri Dengle. “El Gobierno y el primer ministro han puesto en marcha un programa nacional llamado ‘Salvemos a las niñas’ que realmente ha creado una gran visibilidad sobre el problema. Así que sí, hay voluntad política para detenerlo y mejorar los ratios entre niños y niñas".

Sin embargo, tanto el gobierno como las ONG’s luchan contra una costumbre muy arraigada, y a veces las leyes no son suficientes. “Lo que hay que ver también es que haya medios, no sólo las garantías. Si no hay medios, muchas veces esas leyes no pueden proteger a esas niñas que todavía no han nacido o que no van a poder nacer", señala Concha López.

Plan Internacional gestiona diferentes programas de ayuda a las mujeres como el de proyecto de formación llamado "Banking On Change" o la campaña de información sobre el aborto selectivo, como ‘Salvemos a las niñas (Let Girls be born)’. La ONG ha puesto en marcha iniciativas que, sólo en Nueva Delhi, atiende a unas 15 mil mujeres.

Los hombres, reconoce su directora en la India, no siempre reaccionan bien ante las campañas a favor de las mujeres. A veces, incluso, las trabas se encuentran no tanto en las instituciones como en las personas que trabajan en ellas.

"Hemos empezado a trabajar con la policía, con la judicatura, con los gobiernos, y empezamos a lograr que se sensibilicen con el problema", señala Bhagyashri Dengle.

Acabar con tabúes culturales y estigmas sociales

La lucha por lograr visibilidad y conciencia es vital para romper la cadena de tabúes que arrastra a la sociedad. La mentalidad patriarcal y el sistema de castas, fuente de constantes excesos, es la matriz desde la que parten todos los abusos a las mujeres.

De ellas, las mujeres de la casta “dalit”, las “intocables, las “parias”, la clase más baja dentro de la estructura social de la India, son las más afectadas por las violaciones. Alrededor de mil niñas de esta clase social son violadas cada año. En el estado de Rayastán, entre 1999 y 2003 hubo más de 143 parias violadas y 93 asesinadas. Su tragedia apenas si se denuncia y, si lo hacen, apenas si se escuchan.

"Es fundamental el trabajo en todos los aspectos, porque un tema que es tan cultural como puede ser éste, necesita erradicar tabúes, necesita eliminar estigmas", añade Choncha López.

La sociedad comienza a concientizarse, especialmente después de los casos de graves violaciones que tuvieron lugar en el país en 2014 y de su gran repercusión internacional. Sin embargo, la presión de un sistema cultural en el que la mujer es inferior al hombre hace que la mayoría de los casos no se conozcan.

“Encontramos muchos casos de abusos sexuales que no son estrictamente violaciones. Las violaciones realmente existen, pero nunca se denuncian o comunican porque es un "estigma" social”, apunta Bhagyashri Dengle.

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