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Adicción a la pornografía, otra razón del declive del matrimonio

Nuevas investigaciones han encontrado otra razón por la cual existe la tendencia de los jóvenes adultos a retrasar el matrimonio: sustituyen la intimidad con una persona de la vida real (que por cierto puede ser muy problemática), con un fácil acceso a la pornografía en Internet.


Sínodo de la Familia


El estudio, patrocinado por el Institute for the Study of Labor, un instituto de investigación económica en Alemania, encontró que los hombres que consumen pornografía son menos propensos a contraer matrimonio que los hombres que no la consumen.

"Creemos que el estudio presenta un argumento convincente: La pornografía aumenta las alternativas para la gratificación sexual", dijo Michael Malcolm, profesor asociado de economía en West Chester University of Pennsylvania y co-autor de la investigación que se publicará este año en la Eastern Economic Journal.

Los terapeutas y los abogados coinciden en que la pornografía provoca una falsa y dañina sensación de satisfacción que puede conducir a los adictos a ella, a una vida de aislamiento y soledad.

"Tienen miedo de que si son veraces (acerca de su adicción a la pornografía) su pareja lo encontrará asqueroso", dijo Wendy Maltz, una trabajadora social clínica, licenciada por más de 40 años, terapeuta sexual certificada y co-autora de The Porn Trap.

Retrasando el matrimonio

Malcolm hizo equipo, para completar el estudio, con George Naufal, investigador en el Institute for the Study of Labor y director técnico en Timberlake Consultants, una empresa global que distribuye software estadístico y de investigación.

Malcolm dijo que tuvieron la idea de la investigación del efecto de la pornografía en el matrimonio mientras discutían los resultados de los estudios que mostraban cómo los hombres que eran atrapados consumiendo prostitución callejera, a pregunta expresa, respondían que asumían el riesgo de contratar una prostituta porque tener sexo con ellas era más fácil que mantener una relación de compromiso con una mujer.

"Nos preguntamos si lo mismo aplicaría con el consumo de pornografía y decidimos que teníamos que hacer una investigación sobre el tema", recordó Malcolm. 

La pareja utilizó los datos de la General Social Survey que respondía a preguntas sobre cómo los hombres pasan  su tiempo en Internet y el contenido que ven, como el deporte, las finanzas y la pornografía. Analizaron los datos de unos 1,500 hombres, con edades entre 18 y 35 años, y descubrieron que la pornografía es una de las variables más fuertes que correlacionaban si el hombre estaba o no casado.

"Si usted toma dos hombres que tienen casi los mismos ingresos, religiosidad y nivel de educación, y los compara, el que consume pornografía tendrá 6 por ciento menos probabilidades de contraer matrimonio", dijo Malcolm.

"Lo que más hace ruido es que, en el año 2013, hombres de entre 25 y 34 eran seis veces menos probable que jamás hubieran estado casados, que en 1970. Y los hombres de 35 a 44 años de edad tienen cuatro veces más probabilidades de no haber estado casados nunca", dijo Malcolm, relacionando este comportamiento con la evolución de Internet y la disponibilidad de pornografía.

Aclaró que si bien algunos hombres que consumen pornografía son menos propensos a contraer matrimonio, eso no indica que jamás se casarán.

El retraso en el matrimonio es particularmente grave entre 18 a 32 años de edad, según Pew Research Center. En el estudio, Pew informó de que el 69 por ciento de los no casados dijeron que le gustaría casarse, pero que les faltaba una "sólida base económica" para hacer ese compromiso.

Malcolm convino en que la entrada en el matrimonio es "muy compleja" y que la pornografía es un "pequeño factor de la disminución de matrimonios".

Señaló que, además de la pornografía, él y Naufal reconocen que hay otros factores como los cambios en el mercado de trabajo, demografía social, cambios legales y mucho más.

Pornografía y relaciones reales

Maltz dice que la pornografía sirve como una salida torcida al instinto sexual, ya que no es sólo entretenimiento y fantasía.

"Se está convirtiendo en un producto que compite con lo real, con tu pareja real. Está creando caos en una buena parte de la población, en sus citas, en la elección de pareja y en el desarrollo sexual precoz", explicó Maltz. "Es un fenómeno relativamente nuevo".

Maltz dice que las personas que utilizan la pornografía como una salida sexual podrían tener dificultades para estar motivadas o interesadas en contar con una verdadera pareja. Tener un esposo, mantener una relación con un ser humano toma esfuerzo, pero mirar a una pantalla no.

"(Una verdadera relación sexual) no se da cuando tú ordenas, ni en cualquier momento o en cualquier lugar como el teléfono o la computadora", dice Maltz. "Tienen que ser sensibles a los sentimientos de la otra persona, con frecuencia hay decepción, poco acoplamiento y curiosamente la pornografía genera esos sentimientos de poco acoplamiento".

Además, los adictos a la pornografía tienen vergüenza y confusión, por lo que tienden a aislarse de las relaciones porque les da miedo involucrarse con una persona y tener que decirle sobre su adicción”, aclara Maltz.

"El mensaje de fondo es que la gente necesita poder reconocer si tienen un problema con la pornografía y decidir que no quieren que ésta tome el control de sus vidas", dijo. Si deciden dejar esta adicción "su autoestima mejora, su ansiedad disminuye y viven más en el mundo real, pudiendo ser más felices".

Romper la adicción

Clay Olsen, director ejecutivo y co-fundador de Fight The New Drug, advierte que el uso de la pornografía hace que la gente desarrolle un patrón de trastorno sexual, y pronto los problemas que surgen del uso de la pornografía comienzan a afectar sus relaciones.

"Todo el escenario de las citas amorosas ha cambiado a causa de la pornografía", dijo Olsen.

"Me puse en contacto con una chica dos noches atrás. Ella estaba en una gran relación con su novio de la escuela secundaria. Ella le había preguntado sobre si consumía pornografía y él le había dicho que no. Luego, poco antes de casarse, él admitió que tenía un problema de mucho tiempo con la pornografía", dijo Olsen.

Esta verdad erosionó la confianza. La severidad del problema de la pornografía causó que la pareja terminara y nunca se casara, dijo.

"La pornografía es la tercera rueda en las relaciones y siempre gana", dijo Olsen. "Es el ser humano tangible, el de la vida real, el que paga el precio. Por tanto, no pueden coexistir".

A pesar de las consecuencias negativas de la pornografía, dijo Olsen, ayuda profesional de un terapeuta o consejero, o un programa online, pueden ofrecer esperanza para aquellos que quieren romper con el hábito de consumir pornografía.

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