Últimas noticias:

La Estrategia

Hacia finales de los años 80 la revolución homosexual conoció un momento de crisis: Los actos homosexuales provocativos en lugares públicos, la extravagancia de los travestis y el sadomasoquismo exhibidos en los desfiles del “orgullo gay” y la cercanía a las asociaciones pedófilas (NAMBLA), en vez de mejorar la aceptación social de la homosexualidad, incrementaron en la sociedad la desconfianza y la antipatía hacia la homosexualidad y el movimiento gay.


Uniones homosexuales


En 1989 dos intelectuales gays, Marshall Kirk (investigador de neuropsiquiatría) y Hunter Madsen (experto en tácticas de persuasión pública y marketing social) redactaron un Manifiesto gay. El resultado es el libro After the Ball, un auténtico “manual” para combatir el “fanatismo antigay”.

¿Por qué en los años 90 se pudo dar la ocasión para cambiar las cosas? Los autores lo admiten cándida y cínicamente: La explosión del SIDA daba al gay la posibilidad de afirmarse como una minoría victimizada, dignos de atención y protección.

¿Cuál fue la estrategia?

Los autores del manual After the ball, proponen tres tácticas para homosexualizar a cualquier nación:

Desensibilizar: Todos los mecanismos de defensa psico-fisiológicos, también el prejuicio antigay, explican los autores, puede disminuir con la exposición prolongada del objeto percibido como amenazador. Por lo tanto, se debe “inundar” la sociedad de mensajes homosexuales para “desensibilizar” a la sociedad de la amenaza homosexual.

Interferir: Es necesario presentar mensajes que crean una disonancia interna en el “fanatismo antigay”. Por ejemplo, a personas que rechazan la homosexualidad por motivos religiosos, se les debe mostrar que el odio y la discriminación no son “cristianas”. Del mismo modo, se hace hincapié en los terribles sufrimientos provocados a homosexuales por la crudeza homófoba.

Convertir: El objetivo final es el de “convertir”, es decir, suscitar sentimientos iguales y contrarios respecto a los del “fanatismo antigay”. Es necesario infundir en la población sentimientos positivos respecto a la homosexualidad y negativos respecto al “fanatismo antigay”, comparándolos por ejemplo con los nazis, o inculcando la duda de que su actitud sea la consecuencia de miedos irracionales e insanos (la llamada “homofobia”).

Kirk y Madsen presentan estas tres tácticas en una serie de estrategias y principios prácticos. Una peculiar “indicación” que sugieren los autores es la de “enturbiar las aguas de la religión”; es decir, dar espacio a los teólogos disidentes para que proporcionen argumentos religiosos a la campaña contra el “fanatismo antigay”.

En el “manual” se señala con letras de oro que es oportuno no pedir apoyo “para la homosexualidad” sino “contra la discriminación”. Para estimular la compasión, los gays deben ser presentados como víctimas:

a) Víctimas de las circunstancias. Por este motivo, dicen los autores, “aunque la orientación sexual sea la consecuencia de interacciones complejas entre predisposiciones innatas y factores ambientales en el transcurso de la infancia y de la primera adolescencia”, la homosexualidad debe ser presentada como innata.

b) Víctimas de los prejuicios. Deben ser presentados como la causa de todos sus sufrimientos.

Además, los gays deben ser presentados como miembros destacados a todos los sectores de la sociedad, incluso como “pilares” de la misma. Basta localizar una serie de personajes históricos famosos conocidos por su contribución a la humanidad como gays: ¿Quién podría discriminar a Leonardo da Vinci? Los autores dieron indicaciones precisas también a las asociaciones de homosexuales y lesbianas en conflicto entre ellos: Lo mejor es que sea una sola asociación la portavoz del mundo homosexual y que sea gay.

En un apartado del manual se señala:

Creemos que lo primero es insensibilizar al público con respecto a los gays y sus derechos. Insensibilizar al público es ayudarle a ver la homosexualidad con indiferencia, y no ya con apasionamiento. Casi cualquier comportamiento empieza a parecer normal si se satura al público. El modo de entumecer la sensibilidad espontánea hacia la homosexualidad es que haya mucha gente que hable mucho sobre el tema en términos neutrales o favorables. Que se hable del tema continuamente da la impresión de que la opinión pública, al menos, está dividida, y de que un sector considerable admite o aun practica la homosexualidad. Incluso los enconados debates entre defensores y detractores sirven para insensibilizar, siempre que salgan a la palestra gays “respetables” que hablen a favor. Lo principal es hablar de lo gay hasta que llegue a resultar tremendamente aburrido.

Lo que pasa en México no es obra de la casualidad, es parte de una estrategia mundial que pretende destruir las instituciones como la familia, devastar la dignidad humana y atentar contra el derecho a la vida. El manual del que ahora relatamos es una herramienta más de las muchas que tiene la cultura de la muerte para lograr sus objetivos. De nosotros depende que esto se consume en México o que lo revirtamos.

@CarlRamirezA

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar