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Hospital Juárez del Centro, una joya histórica en La Merced

Qué tal amigos:

Hoy iremos a los alrededores de La Merced, en el Centro Histórico, para hablar de uno de sus lugares más antiguos y poco conocidos, me refiero, al Templo de San Pablo el Viejo.

Ubicado en el cruce de las actuales calles de San Pablo y Las Cruces, sus orígenes datan de la época prehispánica, cuando en dicho lugar se encontraba el Huitznáhuac, templo principal del calpulli de Teopan, dedicado a Huitzilopochtli. Además del templo, ahí también se encontraban un Calmécac o escuela para hijos de nobles, el tianquiztli o mercado de Teopan, así como un juego de pelota; de todo lo cual hoy no quedan restos.

Tras la conquista, la importancia del lugar hizo que Fray Pedro de Gante lo eligiera para fundar ahí una de las 4 primeras capillas de la Ciudad, correspondientes a cada uno de los 4 grandes barrios o calpullis en que se dividía Tenochtitlan, quedando como santo patrono, San Pablo, y siendo capilla auxiliar de la parroquia de San José de los Naturales, del convento Grande de San Francisco, por lo que la capilla de San Pablo fue administrada originalmente por los franciscanos.

Desde la capilla de San Pablo, los franciscanos iban de visita a evangelizar lugares como Iztacalco, Santa Anita y Mixiuhca; hasta que en 1569 se la cedieron al arzobispo Alonso de Montúfar, quien colocó un sacerdote secular; pero en 1575 la capilla les fue cedida a los agustinos, dirigidos por fray Alonso de la Veracruz.

Ese mismo 1575, fray Alonso fundó, anexo a la capilla, el Colegio de San Pablo, por medio de una cédula real que se lo autorizaba, recibiendo originalmente a 20 religiosos que se educaban en teología y lenguas indígenas. Con el tiempo el colegio se fue ampliando al comprar propiedades aledañas, hasta llegar a ser el Colegio de orden religiosa alguna más grande de la Nueva España: con terrenos para huerta, recreaciones, oficinas, así como una gran y rica biblioteca.

La capilla original se mantuvo hasta 1581, cuando se mandó demoler para construir una nueva, la cual, con algunas modificaciones, se ha conservado hasta hoy.

El colegio fue de gran importancia, hasta que, después de la Independencia, comenzó a decaer: primero fue convertido en cuartel, y en 1847, durante la intervención estadounidense, fue habilitado como Hospital de Sangre, siendo los heridos de la Batalla de Padierna los primeros en ser atendidos el 23 de agosto de dicho año.

Tras la guerra se convirtió en el Hospital Municipal de San Pablo, y la iglesia fue cerrada al culto en 1861 y se le han dado diferentes usos, como bodega y auditorio; mientras que el hospital siguió en funciones, alcanzando tal importancia, que ahí se realizó la primera transfusión de sangre en México en 1860. Años después, en 1872, tras la muerte del presidente Benito Juárez, se rebautizó como el Hospital Juárez, en honor del Benemérito.

En 1896, en el Hospital Juárez se realizó la primera radiografía en México; y en 1942 se inauguró el primer banco de sangre del país. Para 1970, se construyó una torre de hospitalización, la cual se derrumbó con el sismo de 1985; pese a ello el Hospital ha seguido en funciones, con diferentes remodelaciones, y hoy se le conoce como el Hospital Juárez del Centro, una joya histórica que vale la pena conocer; aunque la iglesia permanece cerrada y se debe pedir un permiso para visitarla.

mm@yoinfluyo.com


 

 

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