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Colonia San Rafael, la antigua “Broadway de México”

Qué tal amigos:

Hoy iremos al poniente del Centro Histórico, para hablar de la colonia más antigua de nuestra Ciudad, me refiero a la Colonia San Rafael.

Ubicada entre las actuales avenidas Insurgentes y el Circuito Interior, los orígenes de la Colonia San Rafael se remontan a mediados del siglo XIX cuando en 1852, el ingeniero Francisco Somera, Ministro de Fomento, adquirió los terrenos del Potrero de la Horca, colindantes con la Ribera de San Cosme y con los ranchos Casa Blanca y el Cebollón, o San Rafael, tierras que en la época prehispánica estuvieron bajo las aguas del Lago de Texcoco, pero que fueron desecadas por los conquistadores.

Años después, en 1857 el ingeniero Somera lotificó la parte poniente de sus terrenos, para fundar la Colonia de los Arquitectos, para que los arquitectos y alumnos de arquitectura de la Academia de San Carlos adquirieran terrenos y en ellos pudieran materializar su ingenio creador al construir sus residencias, surgiendo así la primera colonia extramuros del casco virreinal de la Ciudad de México.

Gracias a la posición política del Ing. Somera, incluso durante el Imperio de Maximiliano, fue que, a diferencia de otras colonias de la época, se pudo dotar de servicios públicos a la de los Arquitectos, como agua potable, por medio del acueducto y fuente de la Tlaxpana, y alumbrado. Fue así que la Colonia de los Arquitectos se fue poblando poco a poco con dichos profesionales, como el arquitecto Emilio Dondé, con casonas de estilos ecléctico afrancesado, ecléctico semiclásico, neomorisco, entre otros.

La colonia tenía traza reticular, a excepción de 2 diagonales. En 1887, el Ayuntamiento, con el fin de racionalizar la nomenclatura, dividió la ciudad en 4 porciones con 2 ejes: el oriente-poniente y el norte-sur: a las vías que corrían de norte a sur se les denominó calles, y las de oriente a poniente, avenidas; las vialidades del norte y el oriente llevaban números nones y las del sur y el poniente números pares; esa fue la primer nomenclatura que tuvo la Colonia.

El aledaño rancho del Cebollón fue comprado en 1849 por el bilbaíno Anselmo Zurutuza, quien lo rebautizó como Rancho San Rafael, en alusión al arcángel del que era devoto. En 1890, el rancho era propiedad de Josefa Romero de Terreros, quien lo vendió a los barceloneses Tron, Signoret y García, para establecer una nueva colonia, la San Rafael, fundándose en 1891, integrada por 35 manzanas, e incorporando las 8 de la de los Arquitectos y más tarde, añadiendo también los terrenos vecinos del rancho Casa Blanca, para adquirir su extensión actual.

La nueva colonia San Rafael tuvo habitantes más diversos: familias acaudaladas, de clase media e incluso baja, lo que se reflejó en su arquitectura; y junto a las mansiones y algunas vecindades surgió en 1906, por primera vez en México, el concepto de Privadas: ya que el Ayuntamiento fallaba en proveer los servicios públicos, los fraccionadores construyeron pequeñas calles secundarias con acceso común, proporcionando ellos los servicios y cobrándolos.

Otro cambio que se dio fue de nomenclatura, cambiándose la antigua por nombres de personajes de la corriente positivista que introdujo en México Gabino Barreda, destacando nombres como Guillermo Prieto, Joaquín García Izcabalceta y el propio Gabino Barreda. Además, otra característica de la San Rafael fue el gran número de centros de entretenimiento que tuvo, con cines como el Ópera, una plaza de toros y numerosos teatros, por lo que un tiempo fue conocida como el Broadway de México, además de contar con negocios de gran tradición.

Desafortunadamente, con el tiempo vino la decadencia de la San Rafael, acelerada por la construcción del Metro y el Circuito Interior, lo que provocó la llegada de comercio ambulante y la destrucción de la arquitectura original por edificios modernos. A pesar de todo, hoy sigue siendo una de las colonias más tradicionales y bellas de la Ciudad que vale la pena conocer, y que bien merecería la categoría de Barrio Mágico; para así proteger su patrimonio histórico.

mm@yoinfluyo.com


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