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Ética y negocios

Actualmente vivimos en una complejidad no denominada así por las naturales dificultades de la vida, sino porque le estamos dando prioridad al tener sobre el ser. El vacío que esto provoca en el ser humano hace que éste ya no se reconozca como tal, sino como un simple productor de bienes materiales, con los graves problemas de moral y pérdida de valores que esto implica.


México; ética y negocios


En este análisis, es conveniente admitir que es legítimo buscar subsanar la carencia económica a cualquier nivel; el problema surge cuando hacemos de esto nuestro quehacer prioritario a costa de los demás aspectos de nuestra realización como personas, pues llegando a este punto, la búsqueda de beneficio económico se vuelve un fin y para lograrlo cualquier medio es bueno, es decir, el fin justifica los medios y no hay premisa más alejada de la ética en cualquier campo de la actividad humana (al crimen organizado lo mueve el interés económico), máxime si se trata de negocios o empresa.

Las instituciones de educación tenemos una gran responsabilidad en la formación de los futuros dirigentes de empresa; pero llega a pasar que nos preocupamos por formar personas técnicamente bien preparadas, y hemos hecho a un lado o reducido al mínimo la ética.

En esta época asistimos a tantas manifestaciones de falta de ética, desde las acciones del gobierno hasta los actos de los ciudadanos de a pie, que no es difícil caer en el escepticismo y pensar que ya no hay nada que hacer. Sin embargo, es en cada uno de nosotros donde debe mantenerse viva la esperanza de tener un país donde impere la honestidad; y dado que nuestras vidas están ligadas a la actividad empresarial y de negocio –pues todos somos consumidores–, ¿es factible hablar de ética en los negocios?

Las organizaciones de negocios son instituciones principalmente económicas a través de las cuales las personas de las sociedades modernas realizan las tareas de fabricar y poner en el mercado bienes y servicios. El objetivo de una entidad mercantil –lo que justifica su existencia y le da sentido– es la obtención de beneficios. Éstos pueden plantearse en función del corto, mediano o largo plazo; pero, en cualquier caso, son meta que no puede desestimarse.

Se dice que la ética en los negocios es una contradicción de términos, porque existe un conflicto inherente entre la ética y la búsqueda interesada de la ganancia; esto implica que los negocios siempre elegirán a la segunda sobre la primera. Sin embargo, en la práctica, la ética es una dimensión que siempre debería estar presente en estas actividades.

La ética en los negocios es el conjunto de valores, normas y estándares morales, entendiendo por éstos los que tiene un individuo o un grupo acerca de qué es correcto o incorrecto o lo que está bien o mal, y de cómo se aplican a las organizaciones, a sus acciones, a los comportamientos de las personas que trabajan en ellas, en un marco de respeto a los derechos de la sociedad y a los valores que ésta comparte.

En los últimos años, la preocupación por las cuestiones éticas se ha extendido en la práctica empresarial. Los procesos de decisión en la empresa han experimentado cambios. Encontramos que las organizaciones, con las normas rígidas y estrictas en las relaciones laborales, han dado paso a una organización más dinámica y flexible. A su vez, el compromiso de los trabajadores con su empresa facilita su identificación con la cultura organizacional, y ayuda a comprender y compartir a toda la organización la misión y visión de la empresa.

Estos factores, junto con la presión social que se ha ejercido sobre la empresa a favor de prácticas de negocio honestas, han resultado de gran importancia para poner fin a las actuaciones empresariales caracterizadas por un ánimo desmedido de lucro y la idea de lograrlo a como dé lugar.

La ética ayuda a la empresa a afianzar su credibilidad ante la sociedad, lo que se logra satisfaciendo los derechos de todos los involucrados, como son los accionistas, propietarios, trabajadores, clientes, proveedores, medio ambiente, ya que la empresa y la sociedad no se pueden separar.

Es razonable e inevitable que se tienda al incremento de la rentabilidad mediante el aumento de la rotación o del margen (o de ambos a la vez). Sin embargo, el que la rentabilidad sea fundamental no significa ni mucho menos que sea la única razón de ser de una empresa, la empresa es también una institución que debe contribuir a proporcionar a la humanidad en su conjunto, y particularmente a quienes en ella trabajan, las condiciones de posibilidad de una vida honorable.

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