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Es hora de la Acción ciudadana

Dada la situación negativa que vive nuestra patria en los principales rubros de la vida nacional: económico, político, seguridad, educación, mucho se ha escrito acerca de si tenemos motivos para ser positivos. Sin embargo, pienso que es el momento de ver hacia delante y llevar a cabo una reflexión sobre lo que somos y que queremos ser como nación.


México; acción ciudadana


Los protagonistas del movimiento de independencia soñaron con una patria grande y libre. Hoy, ¿con qué soñamos los mexicanos para que desde su trinchera cada quien contribuya a la grandeza de nuestra patria? Hoy, que vemos cómo los valores que le dan sentido a nuestra existencia están depauperados, hoy que parecería que los enemigos de nuestra patria se sobreponen a los millones de mexicanos que la amamos, hoy que parecería que el verso de Ricardo López “México creo en ti” se materializa cuando dice: “México, creo en ti, porque escribes tu nombre con la x que algo tiene de cruz y de calvario; México, creo en ti, como creo en los clavos que te sangran, y en las espinas que hay en tu corona”.

Duele ver cómo es lastimado el ser nacional, predominantemente por la inseguridad que vivimos y por los políticos que medran con la nación. Sin embargo, estoy convencido de que los buenos mexicanos somos más que los malos y que somos más fuertes que nuestros problemas. No es posible ni conviene a nadie, que cada uno de nosotros empuñe un arma para solucionar los problemas de México; pero en contrapartida, es posible y conveniente que le demos a México: el ser ciudadanos más civiles, regalémosle respeto por sus símbolos e instituciones, obsequiémosle la tolerancia que nos debemos unos a otros en la convivencia social. Le podemos regalar a México ser limpios con nuestro entorno, ser éticos en nuestro quehacer, ser participativos en nuestras comunidades; démosle ser respetuosos con las leyes, quitarnos la cultura de la deshonestidad, impuntualidad e  irresponsabilidad. Podemos ser mejores estudiantes y maestros, empresarios socialmente responsables y trabajadores comprometidos, le podemos también dar a nuestra patria el dejar de ser abusivos y tramposos; los políticos podrían darle a México el quitarse el egoísmo, deshonestidad y posturas acomodaticias que caracterizan sus acciones y cumplir con la encomienda ciudadana.

Los héroes que nos dieron libertad nos independizaron de España; nosotros libremos a México de los lastres que nosotros mismos le hemos impuesto con nuestras conductas equivocadas. No esperemos nada de los políticos porque nunca va a llegar nada, su mezquindad es más grande que el bien común; actuemos nosotros, los ciudadanos de a pie; lo mejor de México lo hemos construido nosotros, sigámoslo haciendo. Y, regresando a Don Ricardo López y su poesía, necesitamos un motivo más allá del dolor para creer en México: “México, creo en ti, en el vuelo sutil de tus canciones, que nacen porque sí, en la plegaria que yo aprendí para llamarte patria, algo que es mío en mí como tu sombra, que se tiende con vida sobre el mapa”.

Las grandes realidades empiezan con un sueño: soñemos con una patria mejor y más libre; animemos nuestra acción por amor a México, seamos patriotas no patrioteros, vivamos con la esperanza de lograr una mejor estadía para nuestra nación, lo merecemos. Rompamos inercias. Hemos demostrado ante la calamidad que somos capaces de salir adelante. A pesar de nuestras flaquezas, somos un gran pueblo, es decir, son más nuestras fortalezas que nuestras debilidades. Transmitamos a nuestros hijos el orgullo de pertenecer a esta nación, motivemos en ellos amor, respeto, trabajo, contribuyamos a que sean merecedores de llamarse mexicanos, y ellos, continuaran en la labor de hacer un México más digno.

Después de todo, somos más los que hemos dado lo mejor de sí para México, que los que lo quieren ver postrado, ignorante, lastimado, pobre y sin esperanza. Me remito nuevamente al Credo Mexicano, propongo que honremos a México motivados por su última estrofa: “México, creo en ti, porque eres el alto de mi marcha y el punto de partida de mi impulso. Mi credo ¡PATRIA! tiene que ser tuyo, como la voz que salva y como el ancla”.

@yoinfluyo

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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