Últimas noticias:

¡Ah, que estos independientes!

El mini escándalo de estos últimos días ha sido el de las firmas inválidas en la ratificación de los candidatos independientes a la Presidencia. Y digo mini escándalos porque las matanzas que ocurren un día sí y otro también, así como los actos de corrupción que nos informan cada semana, deberían escandalizarlos muchísimo más. Pero, como dicen, a todo se acostumbra uno.


Firmas inválidas


Resulta que todos los aspirantes tuvieron firmas espurias, credenciales falsificadas, y otras linduras. La única diferencia es que a algunos les cancelaron más firmas que a otros. Y alguna candidata denuncia que en un solo día se subieron cientos de miles de firmas espurias, lo cual señalaría una operación hecha para desprestigiarla. Puede ser: no tendría nada de raro.

Yo puedo creer que los aspirantes no hayan instrumentado el fraude. No estoy tan seguro de sus equipos de campaña. Qué, normalmente, serían los que los acompañaran en su gobierno, si el voto los favoreciera. De modo que el desprestigio no es solo para el aspirante, sino también para su equipo de gobierno. Feo asunto.

El asunto comienza, en mi opinión, con el tema de la independencia de los candidatos. Porque, estrictamente, la gran mayoría son miembros de la clase política desde hace décadas y están, circunstancialmente, fuera de los partidos. Pero sus modos de operar, sus criterios y su jerarquía de valores son de la clase política. Exactamente lo que muchos no queremos tener en el poder. Otros se titulan como candidatos ciudadanos. Pero, estrictamente, todos son candidatos ciudadanos. Porque para poder votar y ser votados hay que ser ciudadano. De modo que todos, hasta los políticos más añejos, son candidatos ciudadanos.

Las reacciones de la clase política han ido desde el escándalo farisaico hasta pedir que se les perdonen sus trapacerías, y se les permita competir. Los primeros diciendo: “¡Qué barbaridad, como son capaces de hacer esos timos!”. Como si ellos no los hagan iguales o peores. Claro, a toda la clase política le conviene que se desprestigie y fracase la posibilidad de candidatos verdaderamente independientes, por lo cual ellos y sus voceros en los medios están dando gran realce a estas noticias. Otro candidato, “ya saben quién”, pide que se les perdonen y que les permitan participar. Obviamente, a su grupo le conviene que se dividan los votos del PRI, del PAN y del PRD para asegurar que, aún con una minoría pequeña, él sea el candidato triunfador.

¿Qué nos queda a los ciudadanos sin partido? No deberíamos desanimarnos. Nadie dijo que la clase política va a dejar el paso libre a candidatos y gobernantes que no sean de su clase. Harán todo para tratar de convencernos de que fuera de la clase política no hay posibilidades. El camino para liberarnos del yugo de la clase política no va a ser rápido ni fácil. Se juega mucho. La clase política se ha beneficiado muchísimo de esta situación y no cederá el poder sin pelear con uñas y dientes si es necesario. Debemos encontrar el modo de limitarles el poder que hoy tienen y dar mayor participación a los ciudadanos no partidistas. No será fácil. No hay que quitar el dedo del renglón.

 

@yoinfluyo

redaccion@yoinfluyo.com

 

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar