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En nombre de la historia

“La Historia me absolverá”. Fidel Castro Ruz

Es interesante cómo los candidatos a la Presidencia de México, al menos dos de ellos, están usando el concepto marxista de la historia. En sus lemas y en sus ideas, la historia es usada como un personaje, un ser con vida propia, que no falla y que tiene una dirección y una dinámica propia. Como en los escritos de Marx.


Entender la historia


Antes de Marx, el concepto de la historia era el que todavía tiene la mayoría de la humanidad. Una relación de acontecimientos interpretados de acuerdo con un contexto y de los cuales se pueden obtener enseñanzas útiles. Aquellos que no entienden la historia, se decía, están condenados a repetirla. Se hablaba de la historia como una gran maestra. Pero también se entendía que la historia puede ser manipulada y que puede ser falsificada. La historia, se dice, la escriben los vencedores.

Es con Marx y el materialismo histórico que se cambia el concepto. La historia se vuelve un personaje que dirige a la humanidad en dirección a un progreso y siguiendo etapas que se cumplen sin error: feudalismo, capitalismo, socialismo, comunismo. En ese orden. Sin falla. Un verdadero dogma sin un creador que lo imponga. Y que, además, juzga infaliblemente a las actividades humanas. Como decía Fidel en su famoso discurso que cité al principio de este artículo. Como si la historia fuera un juez que decide que está bien y que está mal.

Por eso cuando un partido o coalición de partidos nos hablan de estar del “lado correcto de la historia”, están siguiendo el concepto marxista de un camino único de la historia, el que coincide con las etapas predeterminadas por el marxismo. Un concepto determinístico de la historia: solo hay un modo de estar en lo correcto y ese modo, nos dicen, es el nuestro. El que no está con nosotros está en el lado equivocado de la historia. Sin remedio.

Otros nos hablan de que “están haciendo historia”. Como si solo hubiera un sentido en que se hace historia. Como si solo ellos fueran los que, legítimamente, hacen historia. Cuando, en realidad, todos hacen historia. La gran historia y multitud de pequeñas historias. historia hicieron Hidalgo y Calleja, Iturbide y Guadalupe Victoria. Que no nos agraden sus hechos, que los interpretemos de modo negativo, no quiere decir que no hayan hecho historia.

Lo que están buscando esos grupos políticos es convencernos de que solo con ellos se hace historia, que solo ellos tienen el lado correcto de la historia. Y creen, por supuesto, que esos son argumentos lógicos. Cuando, en realidad, es una deformación ideológica de los conceptos sobre lo que significa la historia.

El único lado correcto de la historia es el que relata los hechos de modo fidedigno, sin parcialidad, sin ocultar la verdad, asegurándose de que su relato se ajusta a la realidad. Su interpretación puede ser diferente. Como dice Mauricio Beuchot, no hay una sola interpretación posible (unívoca, dice él), pero tampoco cualquier interpretación es válida. Puede haber interpretaciones de la historia desde algunos puntos de vista, desde diferentes contextos y varios de ellos pueden ser válidos.

En resumen: no nos dejemos embaucar por aquellos que dicen que solo hay un modo de entender la historia. Bajo esa misma lógica van a gobernar, si es que llegan al poder, de manera totalitaria, diciendo que solo ellos tienen la manera correcta de interpretar los acontecimientos. Y todo el que no esté de acuerdo, por definición estará del lado equivocado. Por lo que será legítimo eliminarlo. Como lo hicieron los marxistas en el siglo XX y, curiosamente, como también fue el concepto histórico de Hitler. Que Dios nos libre de esas interpretaciones.

 

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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