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México, tierra de oportunidades

En Ecatepec, en la homilía el Papa nos pidió que hagamos de México una tierra de oportunidades. ¡Vaya encargo! Un tema complejo y uno que nos toca a los ciudadanos y, en especial, se nos encarga a los laicos católicos.


Viaje Papa


Parte de la complejidad viene de que no hay una idea clara de cómo volver próspero a un país. Y el Papa no es un experto en el desarrollo económico ni viene a dejarnos la "receta" para este desarrollo. Su aportación es muy diferente. Porque no hay un consenso claro sobre lo que se debe de hacer, aunque sí hay aspectos muy importantes para que este desarrollo ocurra de una manera sólida.

Algunos piensan que la solución es poner todos los medios de producción en manos del Estado, como en alguna ocasión me lo dijo un grupo de clérigos. A mí, en lo personal, me parece una solución muy riesgosa. No sólo por la probada experiencia que todos hemos tenido de la corrupción que se presenta en sectores amplios del Estado. También, porque es claro que su administración de asuntos económicos es bastante incompetente.

Por otro lado, hay quienes ponen la solución en dejar una libertad irrestricta a las empresas. Lo cual, donde se ha dado, ha mostrado que aumenta la desigualdad en la repartición de los bienes. Soluciones un tanto mágicas, altamente  ideologizadas y bastante simplonas. La historia todavía no ha mostrado ningún caso de una nación que haya puesto todos los bienes de producción en manos del Estado y que, a consecuencias de esto, se haya vuelto una nación próspera. Y también nos encontramos con que la libertad económica irrestricta genera grandes disparidades en el desarrollo económico. Lo cual no quiere decir que el Estado no tenga un papel. Pero éste tiene que ver más con un limitar los abusos y la fuerza de los monopolios, precisamente para evitar concentraciones injustas del poder económico.

El Papa Francisco nos está mostrando otro aspecto. Porque las soluciones no se agotan simplemente con encontrar un balance adecuado de estos dos enfoques. Para poder crear oportunidades para todos es importante también considerar la dimensión de la ética. Ningún sistema, por perfeccionado que sea, funciona en medio de la corrupción. El cumplimiento con la ética no es una condición suficiente para que se dé una sana economía, pero sí es una condición necesaria. Sin este elemento, no es posible crear oportunidades para todos.

Pero aún hay otra dimensión. La dimensión de lo humano. La dimensión de tomar en cuenta al otro, más allá de un mero cumplimiento de las leyes. Hay varias formas humanas, no todas ellas adecuadas, para enfrentar el tema de la desigualdad económica. El impulso puede venir de un sentimiento de lástima, por los menos favorecidos. Un modo de verlos como menores, inferiores, de los cuales hay que tener piedad. Otro impulso puede venir de la gratitud. Sentir que he recibido tanto que no puedo hacer menos que devolver un poco de lo que tengo. Un enfoque filantrópico, muy loable, pero no resuelve de fondo el tema de los marginados. También puede darse una visión de temor. El sentimiento de que, si no les damos más a los pobres, se desatará una violencia que nos podría destruir. De modo que hay  que darles algo para mantenerlos tranquilos. Finalmente, podríamos ver nuestra acción como un acto de amor. Ayudar a los demás, no porque se lo merezcan, no porque lo mande la ley, sino porque los queremos. Porque es nuestro hermano. Y no necesitamos ningún motivo más; basta con que sea nuestro hermano para que queramos ayudarlo. Sin condiciones.

De modo que el Papa nos ha dejado una tarea compleja. Necesitamos soluciones técnicas, humanas y libres de corrupción. El tema no se ha resuelto de una manera total. Aun en los países ricos, que cayeron en el mito de "la familia pequeña vive mejor" se encuentran ahora con sociedades envejecidas, como muy pocos jóvenes, y en la mayoría de los casos con un desempleo juvenil que puede llegar hasta el 50% de los jóvenes. De manera que el Papa no nos está trayendo una solución ni un modelo: nos está dejando una tarea que cumplir, nos está marcando una situación y nos está pidiendo que encontremos una solución. Que probablemente no encontremos a la primera y requerirá una gran constancia hasta construir la solución que realmente se requiere.

 

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


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