Últimas noticias:

Desacostumbrados a la crítica

En estos meses previos a las elecciones de medio sexenio, el gobierno federal se ha visto sujeto a muchas críticas. Destacan, sin embargo, la crítica del Relator de las Naciones Unidas sobre el tema de la tortura y la apreciación del Papa sobre el incremento del poder del narcotráfico sobre los distintos niveles de Gobierno, la llamada “mexicanización” del Sistema.


Panorama Internacional


Ambos temas manejados por la Secretaría de Relaciones exteriores, reaccionando en los dos temas con notas diplomáticas y declaraciones, con un tratamiento que distó de ser adecuado. No es que se tratara de temas nuevos. Bajo diferentes enfoques, esos temas han sido tratados ampliamente en los medios nacionales. La novedad es que ahora los señalamientos vienen del extranjero.

El antiguo régimen siempre fue tratado por las instancias internacionales con guantes de seda. Naciones Unidas se hizo de la vista gorda durante la “guerra sucia” de los sesenta, el uso mucho más generalizado de la tortura en el país, sin interrupción desde los tiempos coloniales, la administración del delito por medio de las policías judiciales (el llamado “drenaje profundo” del Sistema), la presunción de culpabilidad hasta que el acusado demostrara lo contrario, la persecución religiosa de baja intensidad, el maltrato a los inmigrantes e indígenas, y otros muchos temas.

México no fue señalado por la ONU como país que violó sistemáticamente los derechos humanos. El concepto de “Comisionado de los Derechos Humanos”, nace como una concesión del Gobierno, no como una respuesta a señalamientos de la ONU. Los mexicanos podemos decir, sin faltar a la verdad, que las Naciones Unidas no hicieron mucho por nosotros en estos temas.

Y la población lo sabe o lo intuye. La desconfianza hacia el Gobierno nos hace ver con escepticismo las declaraciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores, con “dolor y sorpresa”, al tratarse del Papa, con enojo y amenazas de no tratar con el relator de la ONU. Eso hace, por ejemplo, que el caso Ayotzinapa no esté “superado”, como lo piden las más altas autoridades, y que no se crea “la verdad histórica” del anterior Procurador General. Todas las explicaciones al tema se basan en declaraciones de los detenidos y muchos sospechan que esas declaraciones se obtuvieron a través de algún nivel de tortura, física o psicológica.

Las declaraciones del Gobierno en los temas de la ONU y del Papa son de molestia y enojo. No son a través de presentar pruebas fehacientes de que el Relator de la ONU o el Papa se hayan equivocado en sus apreciaciones. Igual que en los casos de las casas vendidas en condiciones preferenciales por un proveedor del Gobierno, la reacción ha sido mostrar enojo y una gran escasez de pruebas. Y el enojo de los personajes, no importa lo encumbrados que sean, no es el modo de convencer, mucho menos de generar confianza.

Puede ser que Naciones Unidas y el Papa, al ver la piel delgada, la falta de autocrítica del régimen, extremen su diplomacia. Puede ser que nuevas observaciones se hagan en lo privado, sin llegar al público. La apuesta de este Gobierno es a la imagen pública: aquello que no se ventila en los medios, es como si no existiera para ellos. ¿Lo verá del mismo modo la ciudadanía? Pudiera ser: ojos que no ven corazón que no siente. Pero de eso a que se genere confianza ciudadana, hay un largo trecho. El propio Gobierno lo ha dicho: para tener éxito, el gobernante necesita tener la confianza de los gobernados. Y hoy no la tiene.

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com


 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar