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Educar para la Paz y la Justicia

La paz es un objetivo que la mayoría de las personas quisiéramos alcanzar, poder convivir sin peleas ni enfrentamientos, en un mundo donde se logre el respeto y la armonía entre todos, sin que exista violencia o rivalidades por que no se comparte las mismas ideas o formas de pensar.


Educación y paz


Las noticias nacionales e internacionales y en nuestras experiencias diarias muestran que muchas veces quien domina las acciones de la humanidad es la violencia y el egoísmo. Pero es el momento de trabajar por nuestro objetivo: LA PAZ. No podemos dejarnos vencer. Cada uno de nosotros puede hacerlo desde su lugar en el que se desarrolla, por más pequeño que sea lo que realicemos; podemos realizar algo en favor de la paz y la justicia.

En la escuela, aceptando a cada uno de nuestros compañeros y alumnos; compartiendo una sonrisa, una palabra amable; conociéndolos y dejándonos conocer para poder entender nuestras diferencias, pero también en qué coincidimos. Para con ello favorecer un ambiente de genuina empatía e igualdad.

En casa, resolviendo conflictos o malos entendidos por medio de charlas en lugar de gritos y peleas que no nos llevan sino a más conflictos y disgustos, e incluso a ser injustos con los que están a nuestro alrededor.

En la disposición a poner una mejor actitud, cada uno aporta elementos claros para la construcción de una vida armónica llena de paz y justicia.

“El diálogo es la vía de la Paz, porque el diálogo favorece el entendimiento, la armonía, la concordia, la Paz” (Papa Francisco).

 Todos deberíamos poder vivir en nuestras familias la primera experiencia de la paz: la unidad que nace del amor entre todos. Porque la paz es mucho más que la ausencia de guerra o de pelea. Es la tierra fértil de los vínculos sanos que nos dan vida y desde donde podemos crecer y desarrollar nuestros talentos.

 La paz es como la melodía de un coro, creada por muchas personas con voces diferentes que cantan con armonía. Todos aportamos para construir la paz y, a la vez, la paz es mucho más que la suma de las partes. Y seguramente muchos más están llamados a ir descubriendo y realizándolo día a día.

 Para construir una cultura de paz, hacen falta algunas cosas fundamentales. Por un lado, reconocer a los otros distintos de mí y respetarnos mutuamente como hermanos. Además, comprometernos a dialogar siempre; estar dispuestos a perdonarnos y a cambiar lo que cada uno tenga que cambiar para vivir juntos y en paz. No perder nunca la esperanza en un futuro mejor, que podemos construir entre todos, sin excluir a nadie.

La educación es la aventura más fascinante y difícil de la vida, pues es conducir a otro. Hay uno que enseña y otro que aprende, un juego de dos voluntades. Por eso, el educador se vuelve testigo auténtico, y no simple promotor de reglas o informaciones.

Es por medio del diálogo, de la comprensión y de saber escuchar al otro, aunque sus ideas sean diferentes a las nuestras, que se pueden resolver los conflictos sin necesidad de violencia, es decir, de la empatía que tengamos con los otros a pesar de nuestras diferencias. Es el camino que todos buscamos y que deseamos inculcar en los niños, adolescentes y jóvenes para que puedan construir un mundo mejor.

Paz viene del latín pax el cual significa “pacto, acuerdo”; entonces, la PAZ es la mejor manera de resolver los conflictos a través del diálogo, dando argumentos y logrando la aceptación en lo que somos diferentes; por lo que es fundamental iniciar por entender y escuchar las necesidades e ideas de los otros.

Los ambientes educativos del aula y el hogar deben ser espacios donde se logre una comunicación positiva, en donde se logre un sano desarrollo armónico y con gran apertura a los puntos de vista distintos, pero también teniendo en cuenta los puntos en los que las ideas convergen; desarrollando estrategias que permitan resolver de forma constructiva los problemas que se van presentando a lo largo de la vida.

Los adultos deben demostrar con su ejemplo que en la convivencia diaria se cierran acuerdos que se logran por medio del diálogo, el respeto y el trato afectuoso de los semejantes, donde cada miembro tenga la oportunidad de hablar y escuchar, donde no se den los enfrentamientos por medio de insultos o comentarios ofensivos o degradantes.

Cuando las personas están en un ambiente de escucha y se sienten valorados, es más fácil que se abran al diálogo y podrán estar dispuestos a escuchar a los demás.

Es importante aclarar que cuando hablamos de paz, también se involucra la paz interior, la serenidad que se puede alcanzar y lograr dentro de nosotros que favorece volvernos alegres, amables y generosos, permitiendo reflexionar, el diálogo y la búsqueda de acuerdos y llegar a soluciones y lograr un desarrollo integral.

Bibliografía

http://www.scholasoccurrentes.org

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