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Quienes consumen drogas buscan llenar su vacío existencial

 

Informando y Formando; adicciones

La guerra contra las drogas, un tema muy actual, un tema controversial.

Continuando con el libro “Tras el grito”, de Johann Hari, podemos encontrar que en realidad el consumo de drogas viene a colación de un vacío existencial. De hecho, citando un poco más de este libro, nos explica que los seres humanos solamente se hacen adictos a las drogas cuando no pueden encontrar algo mejor por lo que vivir y cuando necesitan desesperadamente llenar el vacío que amenaza con destruirlos.

También, nos dice Johann Hari, que la necesidad de llenar el vacío de nuestro interior no es algo exclusivo de los adictos a las drogas, sino que en mayor o menor medida afecta a la inmensa mayoría de las personas de nuestra época.

Fíjense ustedes: Vivimos una época de inmediatez, queremos todo al momento, tenemos necesidades creadas, aunadas a las que ya tenemos de nacimiento, y eso nos genera frustración. Tenemos más riqueza que nunca en la actualidad, pero menos conexiones con los demás, estamos deshumanizados. El mundo moderno tiene ventajas increíbles, es cierto, avances tecnológicos, científicos, pero también está pasando algo muy lamentable: lleva en su seno una fuente de estrés que nunca antes, en otra época, había vivido el ser humano, la desorientación.

El ser humano no sabe quién es, por eso no sabe hacia dónde va. Y al mismo tiempo que vemos cómo nuestros vínculos con los demás se van debilitando, por otra parte nos dicen incesantemente, nos bombardean día tras día con la maquinaria de la publicidad, que invirtamos nuestras esperanzas y nuestros sueños en un objetivo bien distinto: las compras y los objetos de consumo.

Nuestra economía se basa en el impuso continuo de necesidades y deseos falsos, con la finalidad de vender productos; por eso, no es extraño que la gente esté siempre buscando su satisfacción y realización personal en los productos que compra. Vivimos en una sociedad dominada por la adicción, nos hemos separado de nuestros semejantes, y ahora volcamos nuestra felicidad en cosas materiales, pero los objetos no pueden aportarnos más que una satisfacción insignificante.

mm@yoinfluyo.com

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


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