La familia y el amor se unen al irreparable dolor que embarga a la humanidad por el sensible fallecimiento de una de sus instituciones más longevas y benéficas de todos los tiempos: el matrimonio.
Ser buen padre -en sentido genérico: padre/madre- no se mide por los sentimientos que experimentamos por nuestros pequeños, ya que el amor paternal, en la mayoría de la gente cuerda, es natural o instintivo.