Don Andrés ya dijo que tenemos que caminar por los senderos amorosos de la “aus-te-ri-dad”.
Lo que sucede es que durante toda la semana, no he dejado de pensar en la extraordinaria semejanza y las coincidencias profundas que existen entre el dictadorzuelo ése del Maduro y el otro señor dueño de su partido político y un rancho que tiene un nombre muy feo.

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