Consciente o inconscientemente, pueden existir errores en la lógica. A esos errores se les llama sofismas o falacias.
Nunca tendremos la totalidad certeza de que nos dan la información correcta. Pero en nuestra conciencia quedará el haber hecho el esfuerzo por tener la información más adecuada.
La pregunta del ciudadano debería ser: ¿Qué clase de “producto”, de persona, me están vendiendo?
Tengo puesta mi esperanza en una sociedad que se ha levantado de muchas tragedias y que se sigue levantando todos los días.
La CEM exhortó a no buscar el voto por el mal menor, sino por el mayor bien posible.
El 2 de julio, muchos nos tendremos que comer nuestras palabras. Lo que creíamos imposible, habrá ocurrido.
Los protagonistas de la estampida olvidan el viejo dicho priista: “Ahora es el tiempo de sumar. Ya después vendrá el tiempo de restar.”
Con cualquier resultado que tengamos de este 2018, el interés por la conducción del Estado no debe perderse.
Es imprescindible que los políticos escuchen en vez de hablar y que permitan que haya cuestionamiento de sus posturas políticas.
Ciudadano, no deje que lo convenzan de que usted es tonto.
Es grave el hecho, que muchos han comentado, de que la Procuraduría General de la República esté siendo usada para un golpeteo político contra candidatos de oposición.
No dejemos que nos asusten, no dejemos que nos manipulen. Seguirán intentándolo, porque no tienen argumentos.
Hay que volver a principios sanos de filosofía política y recuperar el papel de la razón en las campañas políticas.