El Frente y el coche pesado

¿Qué sigue después de que el candidato presidencial del PAN demanda penalmente a un militante destacado de su partido?


Ricardo y su coche


En este espacio, hace tiempo cuando la creación del Frente anayista, cité al filósofo Bernardo Ávalos quien dijo que se trata de “un frente mexicano, un frente hecho de fisuras”. El tiempo lo ha demostrado. Uno de los pegamentos del Frente era la tremenda irritación que a la mayoría de los líderes de esa agrupación les produce Felipe Calderón y que ya la llevaron a los hechos.

La demanda que interpusieron los directivos del Frente, acompañados de panistas, contra Calderón en la PGR, no parece tener mucho futuro en el ámbito legal. A diez días de que terminen las campañas parece más bien una medida desesperada para detonar la batalla interna en uno de los partidos que forma parte del Frente: el PAN. ¿Tiene sentido a estas alturas en que piden, ya no el voto útil, sino cualquier tipo de voto, desesperadamente pelearse con quienes les pueden dar pelea en otros terrenos, aunque sea simplemente el mediático? Como bien tituló Reforma el día de ayer, fue Anaya –como candidato del Frente- quien demandó a Felipe Calderón. Esto en términos políticos significa que ha empezado “la noche de los cuchillos largos” en el PAN. ¿Qué sigue después de que el candidato presidencial del PAN demanda penalmente a un militante destacado de su partido? Sigue la expulsión de ese militante. Y las de los demás y el pleito entre todos ellos por lo que quede del partido blanquiazul. Y así los otros frentistas dirán que no ganaron por la división del panismo.

En otra de sus pavorosas inconsistencias, Ricardo Anaya decidió ir por algo de su voto duro con el Frente Nacional por la Familia –que ha sido históricamente parte del voto panista y que la campaña frentista ha logrado alejar votos conservadores suaves y conservadores muy duros como los del FNF–. En realidad, es otra medida desesperada de Anaya para obtener unos votitos más. Las respuestas de sus compañeros de Por México al Frente contra su candidato fueron demoledoras. Jorge Álvarez Maynez, que es presentado en mesas de debates como vocero de Ricardo Anaya tuiteó: “Esto es indefendible”. “Así, no. Así nunca”. Y los demás por el estilo anunciando su oposición frontal al acto de su candidato. Anaya no cuenta ni con el apoyo decidido del Frente al que le hipotecó el futuro del PAN. Es una buena parte de sus problemas.

Usando alguna figura podríamos decir esto: Anaya dice que hay que poner el coche para el viaje, los de los otros partidos del Frente le dicen que sí, pero que mejor ponga su coche porque ellos necesitan comprar otros y no son tan buenos como el de él. Ya en la carretera le dicen que tiene que poner la gasolina porque a ellos no les alcanza. Anaya paga. A medio camino le dicen que no está manejando bien y que va a manejar uno de ellos. Anaya se da cuenta de los banquetazos, de los raspones que le van poniendo a la lámina, de que van echando chelas mientras gritan ¡aborto sí, cristianismo, no! Oigan, se atreve a decir, ¿a dónde vamos?, esta no es la dirección; tú cállate, vamos a casa de Peña y de Calderón a romper vidrios; pero si es contra López Obrador, responde Anaya; nel, es contra Peña y Calderón, tú no sabes, ya te chingaste a todos y eso tiene un costo. Con cuidado, por favor, es lo último que se le oye decir al candidato, cuando se dio cuenta de que en realidad no sabían manejar ni a dónde iban.

Todos sabemos cómo acabará esta historia: van a estrellar el coche, todos se van a ir a recoger sus coches nuevos, Anaya se quedará en el suyo todo chocado y sabe que tendrá que pagar solo la compostura. Problemas de prestar el coche.

 

@yoinfluyo

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