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La confianza y la gasolina

En este caso, como en muchos otros, no es sólo la decisión sino también QUIEN la toma. Mi opinión es que, amén de la fallida estrategia de comunicación (si es que hubo alguna), la liberación del precio de la gasolina es no sólo acertada, sino necesaria; sin embargo, no es mi intención polemizar en la valoración de la medida, que para ello están los expertos. Lo que intento resaltar es un elemento subyacente que considero aún más relevante que la decisión en sí misma: LA CONFIANZA.



Sin confianza nada funciona y eso aplica no sólo al ámbito de la política y el gobierno. Es igualmente relevante la confianza en el ámbito empresarial, social, familiar, e incluso en lo más personal (la confianza que podamos tener en nosotros mismos).

Y en esto de la CONFIANZA no hay términos medios ni compensaciones. Somos confiables o no lo somos. Tampoco podemos pensar que la falta de confianza en mi persona se puede compensar trabajando mucho o haciendo “un montón” de buenas cosas. Una vez que hemos dejado de ser confiables es muy difícil recuperarse.

La falta de confianza puede destruir las mejores economías nacionales, las mejores empresas, las mejores familias y las mejores personas. Contrario Sensu, si hay confianza puedes cambiar el mundo. Y la confiabilidad no tiene que ver necesariamente con no cometer errores. No es lo mismo equivocarte que engañar. De hecho, los errores son una grandísima fuente de aprendizaje y con el tiempo, de experiencia. Lo importante es que tengamos la humildad para reconocer cuando nos equivocamos, la inteligencia para aprender de ello y siempre actuar con las mejores intenciones.

Quizá no todos podamos hacer algo eficaz para cambiar una decisión como la liberación del precio de la gasolina, pero sí podemos luchar por convertirnos en personas confiables que cambien el pequeño mundo que nos rodea. Puede parecer poco, pero es una “pequeña” realidad muy poderosa y “contagiosa”.

En esta lógica valdría la pena preguntarnos: ¿confía tu esposa (o) en ti? ¿Tus hijos adolescentes te tienen confianza? ¿Qué tan confiable eres en las negociaciones de tu empresa? ¿Tus vecinos te dejarían las llaves de su casa?…

Por ahí dicen que tenemos el gobierno que nos merecemos… no lo sé, me provoca escozor el tan sólo escucharlo. Lo que sí sé es que nuestras familias, sociedad, empresas y gobierno deberán ser reflejo de cómo seamos nosotros en nuestros “pequeños mundos”.

Tan fácil y tan difícil como ser congruentes, consistentes e integrales; es decir, procurar sintonía entre lo que pensamos, decimos y hacemos.

Si somos CONGRUENTES seremos CONFIABLES, aunque cometamos algunos errores o pensemos distinto que otros. Si somos confiables, tendremos AUTORIDAD MORAL para tomar las mejores decisiones, aun si son “impopulares”.

@yoinfluyo

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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