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“Palabras no son obras”

Ante los grandes problemas del país, la clase política responde con declaraciones, estableciendo intenciones, diciendo propósitos; y, en su mentalidad, el tema ya quedó resuelto. Como si sus palabras fueran realidades.


México; violencia, palabras


La estrofa final de la canción de Chava Flores, “Ingrata pérfida” dice una verdad incontestable. “Palabras no son obras”, dice el compositor. Ante los graves casos de violencia de estas semanas, escándalos, nuevos casos de corrupción, la reacción de la clase política siempre es igual: Hacer una ceremonia y dar declaraciones.

Las ceremonias entre más nutridas y de mayor nivel, mejor. Siguen un ritual republicano donde altos funcionarios presentan puntos de vista y el mandatario de más alto nivel da las soluciones. Éstas consisten en declaraciones sonoras y previsibles: “Caerá todo el peso de la ley”, “Se juzgará conforme a derecho”, “Llegaremos hasta las últimas consecuencias” y la más usada: “Nadie estará por encima de la ley”. Como si hubiera opción. Como si antes de las declaraciones, era válido que sólo cayera una parte del peso de la ley, si se pudiera juzgar sin conformidad con el derecho, si no se hubiera llegado hasta las últimas consecuencias, sino sólo a las penúltimas o antepenúltimas, o como si antes hubiera muchos por encima de la ley y ahora ya no.

La clase política no se da cuenta de lo hueco de su discurso. Confían en sus lugares comunes y no reflexionan siquiera en el mensaje que mandan. Y, a veces, dicen cosas contraproducentes. En la reunión para hablar del asesinato de comunicadores y defensores de derechos humanos se dijo: “No habrá impunidad en los crímenes contra comunicadores”. ¿Quiere decir que en otros casos si habrá impunidad? No creo que haya sido la intención, pero para el ciudadano que sabe que más del 90% de los crímenes quedan impunes, queda claro que sólo una parte de la ciudadanía recibe la garantía de que no habrá impunidad.

La canción de Chava Flores termina de este modo: “Palabras, no son obras… y ahora tú me sobras y yo te falto a ti”... que es exactamente lo que está pasando. A la ciudadanía ya no le bastan las bellas palabras ni los cuidados discursos. Sabemos que no son obras y desconfiamos de que signifiquen algo. Y a la clase política le decimos que cada vez más: nos sobran. Y nosotros la ciudadanía, le faltamos a los políticos.

* Consultor de empresas. Académico del TEC de Monterrey. Ha colaborado como editorialista en diversos medios de comunicación como el Heraldo de México, El Universal, El Sol de México y Church Fórum

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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