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Rosas de Castilla en un erial

Un cerro inhóspito, seco, con abrojos, en pleno tiempo de secas, una de las dos estaciones de nuestro altiplano. Sin embargo, en su cumbre, después del 12 de diciembre en el que se apareció Nuestra Madre Santa María Reina, Virgen Morena de Guadalupe, al indio San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, subió allá arriba por indicación de “su Niña” y encontró en ese erial algo imposible: frescas y hermosas Rosas de Castilla que tendría que llevar como prueba al Obispo Fray Juan de Zumárraga.



Ese es el escenario del nacimiento de una gran nación, nuestro querido México, de  la bendición del Cielo a la unión de dos pueblos maravillosos, en un mestizaje iniciado por Cortés y la Malintzin, personalizado luego en esa Virgen Morena, mestiza, cuya imagen es la única en la historia del mundo que no fue realizada por la mano del hombre, sino que fue pintada con todo amor por la mano del mismo Dios todopoderoso.

Inspirado en un artículo de “Mexicanidades”, del Padre Nacho González Molina S.J., reconocido historiador, quiero presentar en forma muy breve lo maravilloso que fue ese acontecimiento para nuestra querida Patria y para todo el mundo. Y digo para todo el mundo porque el Papa mexicano, como él se reconocía San Juan Pablo II lo reconoció y manifestó muy claramente: que América es el Continente de la Esperanza en la Reevangelización del Mundo, tan dañado por la descristianización y la consecuente pérdida de valores; y que en esto México, bajo la capitanía de la Virgen de Guadalupe, jugaría un papel clave, por lo cual la nombró oficialmente Patrona de América.

El primer testimonio escrito aparece con el nombre de “Nican Mopohua”, narración en náhuatl del milagro de Guadalupe por el mestizo Antonio Valeriano, personaje muy culto y preparado, igual que otros mestizos, personalidades en las ciencias y las letras, como Fernando de Alba Ixtlixóchitl y Fernando de Alvarado Tezozomoc.

El Milagro Guadalupano dio pie para que Su Santidad Benedicto XIV declarara “Non fecit taliter omni nationi” (“No  hizo cosa igual con ninguna otra nación”).

A pesar del empeño de gente maravillosa, como fueron los frailes evangelizadores, Fray Juan de Zumárraga, Fray Toribio de Benavente (Motolinia), Fray Jubilan Garcés, Fray Jerónimo Mendieta y Vasco de Quiroga, entre otros, no lograban sino escasos frutos de conversión. Pero a partir de la Aparición en el Tepeyac, hubo milagrosamente una conversión masiva, no sólo en México, sino en toda la América Hispana. Cosa similar a lo que ocurrió en España cuando la Santísima Virgen se le apareció al apóstol Santiago, frustrado por no conseguir nada con los rebeldes celtiberos, que después de esto se convirtieron todos.

Fray Toribio de Benavente menciona que hasta 1536 se bautizaron más de 9 millones de indios. El solo, en sus 50 años de labor misionera, bautizó unas 400 mil almas, y Fray Jerónimo Mendieta refiere en su “Historia Eclesiástica Indiana”, en 1600, que con tantas almas que ganó la Iglesia en el Nuevo Mundo, bien se suplían con creces las perdidas en Europa con el protestantismo, siendo notables su fervor y devoción, especialmente a la Santísima Virgen.

El Padre Xavier Escalada S.J. descubre el Códice 1548 o Códice Escalada (así llamado por haberlo encontrado), relato histórico del evento Guadalupano.

Hechos importantes en nuestra Historia, son que en la Constitución preliminar “Sentimientos de la Nación”, firmada en Chilpancingo en 1813, se declara el 12 de diciembre día de la Virgen de Guadalupe como Fiesta Nacional, siendo el estandarte del Cura Hidalgo el de la Virgen. El primer presidente de México, Félix Fernández cambia su nombre por el de Guadalupe Victoria.

Benito Juárez pone a su hija el nombre de Guadalupe y sigue considerando como Fiesta Nacional el 12 de Diciembre, que se ha seguido celebrando como tal hasta el socialista descastado de Echeverría, que lo suprimió.

Es de notarse que el abuelo del Presidente López Porillo, Don José López Portillo y Rojas, es el autor del precioso Himno Guadalupano: “Mexicanos volad presurosos del pendón de la Virgen en pos, y en la lucha saldréis victoriosos, defendiendo a la Patria y a Dios”.

Con la Persecución religiosa, llevada a cabo por Venustiano Carranza, Obregón, quien mandó poner una bomba a los pies del lienzo de La Morenita, sin lograr milagrosamente destruirla, y Calles (socialista y fundador del PRI), que se distinguió como sanguinario perseguidor de todo lo Cristiano, provocando el Levantamiento Cristero en defensa  de la Libertad Religiosa, al grito de “Viva Cristo Rey y la Virgen María de Guadalupe”. Que gracias a ellos tenemos la libertad religiosa relativa de la que disfrutamos.

En el mundo hay Santuarios, del Islam, budistas, Hinduistas y Católicos. De todos ellos son los Católicos los que más afluencia tienen y entre los Católicos La Villa de Guadalupe, que recibió este año más de 7.2 millones de peregrinos y al año le llegan más de 20 millones, encabeza todos  los Santuarios, delante de San Pedro, Lourdes y Fátima, que entre los tres llegan a 16millones de peregrinos.

Con Rosas de Castilla y al amparo de Nuestra Señora y Reina la Virgen María de Guadalupe, nace una Nación México, de la que Dios dispuso que el mundo ha de espera grandes cosas.

“Donde hay Bosques, hay Agua y Aire puro; donde hay Agua y Aire puro, hay Vida”.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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