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Malintzi… Montaña Sagrada

Malintzi o Matlacueyotl nombrada según la Malintzi o Doña Marina, así llamada por los conquistadores españoles, mujer de extraordinaria belleza, tanto que el emisario del emperador Moctezuma se refería a ella como una diosa y Vasconcelos en su “Breve Historia de México” dice de ella: “dotada de una rara inteligencia, esta mujer se sintió liberada al caer en manos de los españoles, evitó con sus atinadas intervenciones como interprete, hechos sangrientos, al mediar entre españoles y nativos”.



Cómo le vino el nombre de Malintzi a esta hermosa y majestuosa montaña, no lo sé. Lo que sí sé, es que a ella se debe que la Ciudad de Puebla se halle fundada donde ahora se encuentra, su progreso y su belleza.

En el extenso Valle de Puebla, se juntan casi tres ríos: el Atoyac, que es el más caudaloso; el Río de San Francisco, así llamado porque corre a un lado de la iglesia y el convento de ese nombre (¿cómo se llamaba antes?, no lo sabemos); y el Río Alseseca, temible cuando las crecidas que bajan por la Barranca del Águila y la Barranca Grande se lanzan amenazantes por su cauce.

A un lado del Río de San Francisco había un manantial muy importante, donde posteriormente se construyeron los “Lavaderos de Almoloya”, el que propició que se escogiera el sitio, porque había agua muy buena en abundancia, quedando sobre la margen oriental los barrios de indios: el de Analco, la Luz, el Alto y el de Xanenetla. Al oeste se levantaba la ciudad, que se abastecía de agua de estos manantiales, los que en 1910, en tiempo de Don Porfirio, cuando México estaba en su apogeo a la altura de los mejores países del mundo coincidiendo con la grandeza de Inglaterra, con la Reina Victoria y la de Alemania con el Káiser Guillermo, fueron la base para construir el sistema de abastecimiento de agua ejemplar de la ciudad, siendo presidente municipal Don Dionisio de Velazco.

Al norte de los Lavaderos de Almoloya se construyó la casa de bombas No. 1, cuyas bombas existen sobre el lugar, dignas de un museo; de ahí sube una tubería de conducción al tanque de Loreto, al que llega también el caudal de la casa de bombas No. 2, que se abastece de unas galerías filtrantes. Del Tanque baja la red de distribución que alimenta todo el actual Centro Histórico, con tubería de fierro centrifugado belga, que al día de ahora se encuentra en perfectas condiciones y que quieren reemplazar supuestamente porque ya esta vieja. Pero si se conserva perfectamente, no se justifica el cambio. ¿Habrá intereses económicos en el cambio?

Pues bien, esa agua que por siglos ha abastecido a la ciudad proviene en su totalidad de La Malintzi, siendo de una pureza extraordinaria y ha sido hasta el año de 1956 la única fuente de abastecimiento, cuando se perforaron por el Ingeniero Ernesto K. Feldmann los pozos profundos de Apetlachica sobre la margen derecha del Río Atoyac, que siendo cinco daban un aforo de 500 litros por segundo y siguen siendo a la fecha el mejor acuífero del sistema.

El agua es vida y base del progreso, como se ha demostrado en la Historia de la Humanidad, y la Malintzi ha sido la base del surgimiento y de la grandeza de Puebla.

¡Malintzi, nuestra Montaña Sagrada!

Sus bosques llegaban en su origen hasta las goteras de la ciudad; con el tiempo la parte baja de ellos fueron siendo convertidos en tierras de labor. Por el año 1875 mi bisabuelo, el General Joaquín Colombres, reforestó una gran extensión de esas tierras en su Hacienda de Manzanilla. Me acuerdo, como lo han de hacer las personas de esa época (años 30 y 40 del siglo pasado), aunque hayan sido pequeños, que los domingos esos “Bosques de Manzanilla” eran el lugar obligado para pasar con la familia y amigos un bonito fin de semana. La colonia alemana festejaba sus acontecimientos en esos lugares con un rico “Eintopf-essen” (comida de una sola olla) de lentejas con salchichas.

En 1938 el Ingeniero E.K. Feldmann, junto con el Apóstol del Árbol, el Ingeniero Miguel Ángel de Quevedo, lograron que se crearan por Decreto los Parques Nacionales del Ixta-Popo, el Citlaltépetl, el Nevado de Toluca y la Malintzi. Sin embargo, no hubo protección alguna para los bosques de ninguno de ellos. Los pueblos de la ladera de la Malintzi (Canoa, Resurrección, Xonacatepec, Capulac, Tepatlasco y Acajete) fueron acabando con los bosques.

¡Qué diferente se ve la montaña del lado de Tlaxcala y del lado de Puebla! Ya en 1946 el Ingeniero Ernesto Feldmann propuso al Gobierno un plan para reforestar la Malintzi para garantizar el abastecimiento de agua Potable de la Ciudad de Puebla, pero ni hasta la fecha se ha logrado. Al contrario, con las invasiones agrarias propiciadas por Augusto Gómez Villanueva bajo el gobierno de Luis Echeverría, dejando a los pueblos gran parte de los bosques, junto con la plaga del gusano descortezador, acabaron con esos hermosos bosques, quedando como testigo de lo que fueron solamente el “Parque Colón” junto a Xonacatepec donado a Puebla por mi tío abuelo Don Saúl Colombres. Ni siquiera las 75 hectáreas, del bosque donde se encontraban el Juego de Pelota y otras preciosidades arqueológicas donadas por mi tío Joaquín Colombres fueron respetadas.

Es tiempo que recuperemos la majestuosa belleza de nuestra montaña sagrada, la Malintzi, para que vuelva a funcionar a la perfección el ciclo hidrológico, que fue lo que propició la fundación de la Ciudad de Puebla donde ahora habitamos.

“Donde hay Bosque, hay Agua y Aire puro; donde hay Agua y Aire puro, hay Vida”.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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