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Periodismo estudiantil, vale la pena hacerlo

Entre la juventud, hay gran interés en comunicarse con los demás, en pensar que hay mucho que se debe saber, mucho que decir, y se practica ya en gran escala en redes sociales, y me refiero a la amplitud del asunto, pero no a la profundidad. En mucho se trata de generalidades, y también de banalidades.


México; periodismo estudiantil


Pero hay un medio muy importante de comunicación en la vida estudiantil, especialmente en la universitaria: el periodismo estudiantil, pero en serio. Éste puede y debe ser tan formal, constante y valioso como el de carácter profesional. Y sé bien de qué hablo, me explico.

Siendo alumno del Tecnológico de Monterrey, dirigí tres años el periódico de la Sociedad de Alumnos, llamado “El Borrego”, entonces con 15 años ya de edición. Ya tenía la experiencia y el aprendizaje de hacer periodismo de juventud, y de una intensa tarea de leer y leer sobre prensa escrita. Ya era director del periódico mensual “El Forjador”, de la ACJM de Monterrey. Este interés me nació desde los 15 años al escribir mi primer artículo en la revista del Colegio Franco Mexicano “El Heraldo”, tras leerme un libro sólo para escribir un par de cuartillas. Fui también directivo de la Asociación Nacional de Prensa Estudiantil, lo que me permitió conocer y convivir con periodistas estudiantiles de muchas ciudades de México.

Pero antes de continuar, alguien podría decirme que la prensa escrita va en declive ante la Internet. No importa, el periodismo es el periodismo sea en papel o en pantalla digital. Y las dos formas conviven. Las labores de prensa se pueden hacer en ambas formas, y ahora la mayoría de las publicaciones del mundo se imprimen y se publican en portales en la Red. Y en muchos casos sólo en la Red.

Así como hay prensa local, regional, nacional e internacional y también prensa especializada, o con énfasis en determinados campos de la actividad humana, también hay la especialidad de hacerlo en medios de estudiantes, en la vida universitaria en particular. Los jóvenes estudiantes cambian rápidamente su manera de ser y de pensar año con año, es decir aprenden y maduran. Por eso el periodismo universitario es valioso. Obliga a madurar.

Las noticias del medio estudiantil siguen siéndolo, a pesar de la enorme comunicación en la Internet. Lo importante es distinguir entre lo valioso, lo que debe ser profundizado y verificado y lo intrascendente y rutinario. La visión profesional de lo que es “noticia” aplica siempre, se ha dicho humorísticamente que: si un perro muerde a un hombre no es noticia, pero si un hombre muerde a un perro entonces sí lo es. Se debe descubrir y publicar lo que es “noticia”.

En El Borrego, publicábamos noticias e informaciones del propio Tec, del medio universitario mexicano y del internacional, contando con servicios de información mexicanos e internacionales. Otros periódicos y revistas de estudiantes contemporáneos también buscaban mantener buena información de la vida universitaria. En general las ediciones eran mensuales, pero ahora pueden y deben mantenerse al día en la Red. Hay que estar atentos a todo.

El otro aspecto importante era y es el de opinión. Decir qué pensamos sobre muchos temas, para la reflexión del estudiantado… y del profesorado. En nuestro caso, colaboraban maestros con opiniones que aportar a la comunidad universitaria del Tec, y escribían sus columnas regularmente. La participación magisterial no deja de ser parte de la comunicación estudiantil a la comunidad.

Otro aspecto es el gráfico. Fotos y fotos de eventos, personalidades, lugares y hechos, que siguen siendo importantes y ahora se suma el video. Tiene su lugar también el humorismo sano, que va desde columnas humorísticas, noticias graciosas y chistes hasta el llamado “cartón”, que hacen los auto-nominados “moneros”. Un buen cartón, como una buena imagen, dicen “más que mil palabras” si están bien hechos. En noviembre incluíamos las “calaveras” de rigor.

El hacer medios de comunicación para ser impresos o subidos a la Red, obliga al estudiante responsable a aprender cómo se hace periodismo, desde buscar “la nota”, reflexionar lo que se va a escribir, hasta cómo se forma la publicación.

También resulta valiosa la comunicación del lector, con comentarios o cartas a la dirección. Y de alumnos espontáneos que mandaban escritos pidiendo se les publicara. El que los alumnos y maestros vean en el periódico, revista, blog o portal universitario la oportunidad de decir algo valioso, es una de las virtudes de la prensa estudiantil. Muy diferente de la oficiosa de las direcciones académicas.

Otra virtud de la prensa en comunidades universitarias es que interesan y despiertan vocaciones de futuros comunicadores, de prensa escrita o digital y hasta como analistas o comentaristas en radio y televisión. Soy un caso.

Un último tema que no puedo olvidar: es muy importante de independencia del medio de comunicación estudiantil, en línea editorial sobre todo sin dar entrada a presiones tanto de la institución como de otros centros de poder externos como los políticos. Por cierto, la principal forma de independencia es la financiera.

Recuerdo a directores de periódicos estudiantiles que no podían publicar sin subsidio y eso limitaba su actividad. El Borrego no tenía problema: la publicidad pagaba todo, el precio de venta del ejemplar era un agregado. En un congreso de prensa estudiantil en Torreón, recuerdo que a solicitud de varios compañeros de otras ciudades improvisé una exposición sobre finanzas del periodismo estudiantil.

Junto al aprendizaje de una profesión o especialidad en la universidad, hacer periodismo es otro más que ayuda al estudiante a ser más reflexivo, a mejorar su relación con otras personas y a tener una visión más amplia de la vida. Cuando entregué El Borrego a mi sucesor al terminar mi carrera en el Tec, recibimos un elogio muy valioso para nosotros de parte del Rector García Roel: que habíamos demostrado una madurez veinte años mayor a nuestra edad. Habíamos hecho una buena tarea, con crítica sana al propio instituto, entre otras cosas.

No puedo dejar de insistir, y por mi propia experiencia y la de otros compañeros que conocí entonces: vale la pena dedicar tiempo y esfuerzo a aprender a ser buenos comunicadores mientras se estudia una carrera, sirve para toda la vida.

NOTA:

(*) Co-autor de “Prensa estudiantil, seis décadas de periodismo juvenil en el Tecnológico de Monterrey”. ITESM, 2004.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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