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“El justiciero” ¿Bien o mal?

El hombre que armado mató a cuatro asaltantes en la carretera Toluca-Ciudad de México, apelado “El Justiciero”, se ha convertido en blanco de persecución del gobierno del Estado de México. ¿Lo encontrarán? Puede ser. Pero, ¿se justifica esta cacería desesperada y convertida en prioridad ministerial?



Hay algo que reflexionar antes: ¿Hizo bien o hizo mal? o ¿hizo algo bien y algo mal? Considero que esta última pregunta es la buena. La población está harta del libertinaje criminal, que actúa contra la gente indefensa contando con absoluta impunidad.

Por esta razón, cuando algún hombre que resulta empistolado dispara contra asaltantes en vehículos de transporte y los hiere o mata, todo mundo lo festeja. “¡Se lo merecían!”, dicen. Puede ser. Los disparos en un caso de flagrante delito es legítima defensa conforme a la ley y a la moral.

Pero la legítima defensa tiene sus limitaciones, legalmente “exceso de defensa”. Si alguien me da una patada y le destrozo los huesos a palos, eso ya no es legítima defensa simple, lo es en exceso y me convierte en delincuente. Ya no es justicia ni defensa, es venganza, es desquite.

El tal “Justiciero” de la carretera defendió a los pasajeros golpeados y robados (él incluido), sí, y eso fue legítima defensa. Al herir a los asaltantes, hizo lo que se llama eufemísticamente “neutralizarlos”. Ya no podían hacer más daño. De esta forma, el hombre regresó lo robado a los pasajeros para que cada uno recuperara lo suyo.

Ya hubo un caso reciente en la Ciudad de México, en que un militar armado y vestido de civil hirió y mató a asaltantes también armados en un transporte público. Lo hizo en legítima defensa, se presentó ante el Ministerio Público y lo dejaron ir a casa sin cargo alguno, como es debido.

Respecto al tal Justiciero, que neutralizó a los bandidos hiriéndolos, hasta allí está bien conforme a la ley y considero que conforme a la moral y su conciencia. ¿Pero qué hizo además? Textualmente asesinó a tres personas que ya estaban heridas e indefensas, el primero quedó muerto con los primeros disparos. Y eso ya no fue defensa alguna, fue homicidio en primer grado.

Hizo lo que han hecho en diversas partes del mundo individuos o grupos que alegan limpiar sus ciudades de criminales, y los asesinan fuera de juicio, con todas las agravantes de la ley. A muchos les alegra eso y lo celebran, pero no deja de ser delito. Aún más, de esta forma matan hasta a inocentes, a personas indefensas, como los policías francos que buscaban limpiar de niños de la calle a Río de Janeiro, matándolos sin distingo ni piedad alguna.

Por más hartazgo de la población indefensa que diariamente ve a delincuentes atentar contra la sociedad, aun matando a quienes se resisten al robo, el exceso de defensa no puede ser aceptable. Alegrarse porque se asesina a “presuntos” delincuentes es inaceptable moralmente.

El Justiciero hizo lo correcto en defender al pasaje indefenso, sí, y esto es lo que hizo bien, pero bajar del autobús y matar a los asaltantes ya indefensos es un crimen injustificable. Los heridos hubieran sido detenidos por la policía y sometidos a juicio. Esto es lo que hizo mal.

Pero el asesinar a los tres heridos ya no fue defensa alguna, ya no la había porque ya no representaban peligro para nadie. Así que en una primera instancia fue un legítimo defensor y en la segunda un auténtico asesino. La diferencia de estas acciones es abismal, e injustificable como homicida de los heridos ya “neutralizados”.

Por esto último debe ir a la cárcel. Qué bien que quien pueda hacerlo ataque en legítima defensa, pero qué mal asesinar a otros aunque sean ladrones, sólo por venganza o “limpieza criminal”.

Cuando el pueblo indefenso por parte de “la ley” hace justicia por propia mano, en auténtica legítima defensa, se justifica; pero cuando lo que hace es venganza simple, ya no podrá, nunca, justificarse. Los casos de linchamientos de inocentes por la presunción de delitos que no cometieron se han dado en demasiadas ocasiones en el mundo.

¡Sí a la legítima defensa, pero no a la venganza ni a la comisión de delitos! El Justiciero es inocente por defenderse con sus compañeros del pasaje, pero es un asesino por matar a los heridos, sin justificación alguna.

@yoinfluyo

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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