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Yo Influyo: 14 años de libertad

A contracorriente

Hacer periodismo y ejercer la libertad de palabra como lo hizo y lo hace Yo Influyo, de suyo es un acto cuasi heroico en un país donde la liturgia política se debate entre ataques a la familia, a la vida y a los valores de mayor relevancia para los mexicanos, incluidos, por supuesto, la fidelidad a la Iglesia y a la Barca de Pedro. Pero, instrumentar esta lucha –el término es intensamente apropiado– durante 14 años, es ir a contracorriente y contra toda esperanza. Sin embargo, YI lo ha logrado gracias a Dios y a nuestras hermosísimas lectoras y gentiles lectores.


México; Yo Influyo, 14 años


Ha sido un aporte generoso de horas de estudio, de reflexión, de investigación y análisis de la cotidianeidad, al tiempo de “tronarse los dedos” para hacer relaciones públicas con los anunciantes, establecer estrategias de branding; definir los avances en el terreno del marketing y el data base, y de esta forma, implorar la ayuda divina para pagar la nómina, la luz, el Internet, la oficina y las tortas que han acompañado muchas madrugadas el trabajo del equipo.

Para no omitir a nadie

Los esfuerzos han sido brutales, incomprendidos, malentendidos, atacados, amenazados, coartados, despreciados e ironizados; y a pesar de todo, YI, sus directivos y consejeros, sus columnistas y formadores, sus diseñadores y personal administrativo se atrevieron a darlo todo, confiando solamente en la Providencia.

Este escribano de repente se imagina a San Pío de Pietrelcina y a Teresa de Ávila, corrigiendo textos; a Juan Pablo II y a San Buenaventura, revisando notas y recabando información de coyuntura. Bueno… ¡Hasta Santa Rita de Casia, preparando el cafecito en las mañanas frías para las juntas de Consejo.

Es claro que ninguno de los mencionados lo ha hecho, pero a veces pareciera que sí, usualmente, inspirando los mensajes y la estilística de cada uno y cada una de los escritores, periodistas, comunicadores, investigadores y analistas que reciben el generoso hospedaje de Rosy Abascal y de Fernando Sánchez Argomedo, y las amables aportaciones de Nicasio Villa y, ahora, de Sonia Domínguez; de Salvador Reading o de Pepe Castellanos.

Un gran espacio

YI, con el tiempo y en el tiempo, se convirtió ya en un espacio fundamental de pluralidad y debate, de difusión de los valores de orden superior, y más aún, de la voz que se yergue y que, con enorme valor de valer y valor de valentía, dice y destaca lo que otros minimizan, callan, maquillan o esconden, por darle preeminencia a las ideologías disolventes, a las tesis que separan a los mexicanos, y a la discriminación que propician los “ismos” radicales que cercenan a la familia y atentan contra la vida humana.

Construir

Cada publicación es un aporte sustantivo para construir, para edificar y enaltecer el Amor en una civilización donde la secularización, el relativismo y un falso laicismo, no dejan un solo hueco para proclamar una doctrina social que se sustenta y se sostiene en la figura, el pensamiento y la propuesta de Jesús de Nazareth. Por eso los furibundos ataques.

Celebramos 14 años de impulsar la tarea de Yo Influyo. Habrá que decir con el Salmista: ¡Qué grande es Dios, estemos alegres!

@yoinfluyo

redaccion@yoinfluyo.com

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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