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México 2018: ¿Estaremos a tiempo?

Beneficiarios

No son escasos los observadores y analistas que aseguran que las difíciles y calamitosas relaciones de Donald Trump con México acabarán por beneficiar a una izquierda radical, populista y alocada como la que encabeza López Obrador, mismo que no acaba de aglutinar a la chiquillería que piensa como Carlos Marx y quiere vivir como Carlos Slim.


Donald Trump beneficiará a López Obrador


El asunto es que tienen razón. El problema es que este escribano ignora si estaremos a tiempo –como decía mi santa abuela– de “escarmentar en cabeza ajena” y darnos cuenta que los modelos socialistas –todos– han sumido en la pobreza, la ignorancia, la cancelación de libertades y el fracaso económico en los países donde se han aplicado.

Esto va desde las loqueras de los Castro Brothers, Dilma Rousseff, Cristina Fernández, su marido Néstor Kirschner, Evo Morales, Rafael Correa, hasta los sueños etílico-esquizofrénico-decimonónico-bolivarianos de Nicolás Maduro, pasando por las rabietas intolerantes de Pablo Iglesias y su farisaico Podemos –en conjunto con varios alcaldes– que quieren quemar vivos a cuanto cura y monja se les traviesa, para imponer ideologías disolventes que revientan a la familia y enarbolan una cultura de la muerte.

A este amanuense le da la impresión de que hay “una mano que mueve la cuna” y que, a todas luces, insiste en impulsar las tesis que evidenciaron ya, hasta la saciedad, su ineficacia, recurriendo a la militarización y a la represión, para “convencer” a los opositores, como si en verdad creyeran en las fantasmagóricas promesas de los fautores de sonadísimos fracasos políticos.

Registrando fracasos

No es excesivo ni puede ser catalogado de “fundamentalismo de derecha”, las condiciones de fracaso que rodean casos como los señalados. Nicholas Casey y Ana Vanessa Herrero han formulado señalamientos interesantes al respecto.

Ahora es indudable que el mesías chavista se alejó de la democracia. Dos botones de muestra: el golpe de Estado de facto, teledirigido contra la Asamblea Nacional electa constitucional y democráticamente por los venezolanos; y el incremento de “presos políticos” que atiborran las cárceles. Leopoldo López es sólo un caso (433 y 6,893 arrestos políticos señala la fuente consultada) porque existe una mordaza bestial contra los periodistas como Braulio Jatar, Director y Editor de “Reporte Confidencial”, preso desde hace más de tres meses por publicar una crítica contra el gobierno de Maduro. Evidentemente, el tema de violación de derechos humanos tiene al dictador –y a sus corifeos en países como México– sin preocupación. Los que se rasgan las vestimentas por temas como ese, ahora callan en medio de un sospechoso silencio.

¿Sigue Ecuador?

Como todos los ateos y laicos recalcitrantes están disfrutando de la Semana Santa, solo algunas de mis hermosísimas lectoras y aguantadores lectores dieron seguimiento al proceso electoral de Ecuador. El periodista Felipe Burbano hizo aflorar varios detalles. De inicio consigna el fuerte tufo de desencanto provocado por los resultados, puestos en duda por, prácticamente, la mitad de la población, con todas las movilizaciones y daños que seguramente provocará una campaña post-electoral. 

El tema es que, Guillermo Lasso, sostiene su triunfo como presidente, apoyándose en que llevaba seis puntos de diferencia en una encuesta “a boca de urna” y luego, el proceso se volvió terriblemente lento, para que luego, el Consejo Nacional Electoral anunciara el apretadísimo triunfo de Lenin Moreno, miembro de la misma camarilla que el izquierdista Rafael Correa.

Al igual que en México –cito a Burbano– el populismo de Correa redistribuye “…recursos a los pobres, castigando a las élites económicas y políticas y polarizando a la sociedad en dos bandos antagónicos (…) uso de recursos estatales para su promoción, respaldo total de los medios de comunicación públicos y una campaña sucia sistemática...) lo que evidencia un modelo totalmente desgastado y ayuno de credibilidad entre los ecuatorianos. 

Es necesario agregar a este escenario, la tremenda crisis económica que padece aquel país hermano. Lenin Moreno aún no ha dicho –igual que AMLO– cómo sacará al país de la crisis. Es decir, asumen un liderazgo timorato, impopular y frágil.

Rumbo al 2018, ¿los mexicanos todavía estaremos a tiempo?

@yoinfluyo

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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