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Paralelismo México-Venezuela

¿Qué tanto es tantito?

De verdad que, como dicen mis gallardos lectores y hermosísimas lectoras, “no gana uno para vergüenzas”.


México, Venezuela, paralelismo


En el momento justo en que Donald Trump califica y descalifica a los mexicanos como criminales, las redes se dieron vuelo con los videos que difundieron los saqueos, los robos, asaltos y atracos de pantallas de 50 pulgadas, lavadoras, refrigeradores, estufas y enseres domésticos, para levantar “la más enérgica protesta” contra el aumento de las gasolinas.

En el ínter, dos comediantes se enfrentaron con problemas aduanales en Estados Unidos, por realizar cosas poco claras, como tratando de engañar a las autoridades de aquel país. Es decir, más leña al fuego.

Más tarde, mientras todos los servicios de inteligencia mexicanos todavía no pueden encontrar a Javier Duarte y a César Duarte –ambos ex gobernadores– bastaron unos días para que el FBI, operando con sus similares de la PGR en México, encontrara un jersey que le fue robado a Tom Brady; el mismo que se puso –histórico recuerdo– en el partido con el que su equipo ganó el Súper Bowl, y que se puede subastar en 500 mil dólares.

El escándalo aumentó cuando a Martín Mauricio Ortega Camberos –nombre del periodista mexicano que se robó la indumentaria de Brady– le encontraron otro jersey del mismo jugador, pero con el que había participado en el Súper Tazón, ediciones 49 y 51, según el diario La Afición, además de una colección de objetos del cleptómano, hoy ex director del diario La Prensa.

Más leña al asador

Hasta hace poco tiempo, el tabasqueño propietario del partido Morena señalaba que era pobre y sólo contaba con la ropa que trae puesta. Lo curioso es que en el Registro Público de la Propiedad no aparecían por ninguna parte la constancia y los traslados de dominio de los bienes dejados a sus hijos, que además cobran en la nómina del partido político de su padre.

En la misma línea de izquierda, a la presidenta nacional del PRD, doña Alejandra Barrales, “se le olvidó” declarar que era propietaria de un departamento en Miami, Estados Unidos, que costó 990 mil dólares. La información se conoció cuando la cadena Univisión lo descubrió.

Como señala el maestro Luis Pazos, el problema es la impunidad en la que se vive y en la que viven y vegetan tales personajes. Los mexicanos de a pie nos dimos cuenta de que dos aspirantes a titular del órgano encargado de combatir la corrupción, habían plagiado todo o en parte, el proyecto presentado para competir. Como decían los antiguos: “la Iglesia en manos de Lutero”.

Ahora sí, el paralelismo

Recientemente, Alberto Barrera Tyszka, en una entrega para el New York Times –“Las dos Venezuelas”– comentó varios detalles sobre la situación que viven nuestros hermanos venezolanos.

El periodista analiza los discursos de los funcionarios del dictador Maduro. En el mensaje a la ONU en la sede de Ginebra, Barrera asegura: “…la mayoría de los venezolanos necesitamos una traducción simultánea. No entendemos nada de lo que dicen. Ellos hablan de otro país, de un país que no conocemos, que no existe. Los vemos y escuchamos y sólo quisiéramos tener la oportunidad de ponerle subtítulos a sus palabras para que el mundo lea la realidad que no pronuncia nuestro gobierno”.

Igual sucede en España, donde Pablo Iglesias, el propietario del partido “Podemos”, se ha impuesto como destino histórico personal: acabar con la transmisión de una Misa en la televisión; o cuando un alcalde pueblerino “metió a la cárcel” y prohibió la circulación del autobús de HazteOir, todo porque las niñas tienen vulva y los niños pene.

En efecto, Tarek William Saab, en la mira de la DEA por temas de narcotráfico, se erigió como actor principal en defensa de los derechos humanos. El problema es que las OLPH (Operaciones de Liberación Humanista del Pueblo), ariete y mano inquisitorial bajo su férula, como señala Barrera, es el brazo armado para que los militares y la policía actúen arbitrariamente, con toda la violencia y la impunidad que les otorga Maduro. Son grupos de exterminio, en pocas palabras.

Por su lado, Iris Varela, ministra para el Servicio Penitenciario, describe las cárceles como “Hoteles de 5 Estrellas”. No hay hacinamiento, está toda la seguridad del mundo y los reos felices no quieren abandonar los centros de reclusión. Lo mismo pasó en México. Un magistrado envía a varios sujetos de alta peligrosidad a una prisión de seguridad mínima, y sucedió lo esperado. El hijo de narcotraficante apodado “El Azul”, líder de uno de los cárteles más peligrosos, se acaba de fugar… ¡Y nadie vio nada!

En la Penitenciaría General, aparecieron 14 cuerpos. En México hay cientos de fosas clandestinas, centenares de cuerpos cercenados, incinerados. Y no pasa nada todavía.

Vale la pena leer la colaboración completa de Barrera, porque en México el presidente acaba de echar más incienso a la Expropiación Petrolera, que hasta la fecha sólo ha dejado una empresa como PEMEX en la quiebra y la total falta de competencia productiva. O ¿será que se habla de otro país?

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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