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COPARMEX: No es falta de cariño

Estrategia o juego rudo

Es necesario recordar que hace algunas lunas, Gustavo de Hoyos, el líder nacional de la COPARMEX, estuvo protestando en la escalinata del Ángel de la Independencia. Gustavo ha hablado fuerte y las simpatías de los empresarios en la patronal están a la alza. Algunos sostienen que ya era tiempo, porque desde José María Basagoiti y Manuel J. Clouthier no se veían posturas tan definidas y valientes como ahora.



Evidentemente, si fue estrategia para que Juan Pablo Castañón, que representa una visión plural y amplia en el CCE, jugara el papel del líder bueno, tranquilo y mesurado; y que Gustavo de Hoyos interpretara el rol del “Hijo desobediente”, la jugada quedó magistral.

De cualquier manera, ni los comentarios de Pablo Escudero –el yerno “Verde” de Manlio Fabio Beltrones– pudieron evitar que la cúpula patronal pudiera disentir del “acuerdo” del Presidente Peña Nieto y, tampoco, que el organismo propusiera acciones concretas, específicas y medibles para paliar y resolver de fondo la crisis económica que vive México.

Invierno del descontento

La expresión es de Alejandro Hope en el New York Times (enero 8 del 2017) y sin duda es acertada. Protestas, caos, delincuencia, tres personas muertas, violencia a lo idiota, vándalos con antecedentes penales, gente –no ciudadanos– que no se informa, no comprueba nada y se asusta con lo que otros dicen, y además, “la patética cultura de la rapiña” de la que este escribano dio cuenta en su momento.

La toma de gasolineras y los atracos a tiendas departamentales y de servicio, a los únicos que acaban por fastidiar es a los padres y madres de familia que trabajan para llevar algo mejor a sus familias. Y gracias a delitos, la economía nacional se acaba de hundir.

Cierto, sostiene Hope, que buen parte de las protestas se dirigió en contra de la insensibilidad de la clase política, a la casta dorada burocrática a quien no le pega lo que sucede a los mortales, porque reciben bonos, sobre-bonos, recompensas, iPhones y vales de combustible. Todo ello despide un aroma a impunidad y corrupción en estos momentos.

El problema es que todos estos elementos se suman a la enorme lista de dislates de comunicación gubernamental que, como la Chimoltrufia –el personaje de Roberto Gómez Bolaños, Chespirito– “tanto dice una cosa, como dice la otra”. A los estrategas de la Presidencia se les ha olvidado que los ciudadanos –no la chusma– ya no comulgan con ruedas de molino.

La crítica al “acuerdo” propuesto por el Presidente es fuerte, porque no tiene mecanismos ni procesos para medir avances; no plantea objetivos específicos tangibles y, como dice Ricardo Raphael, corre el riesgo de perder el sentido común. Con todo respeto, pero tampoco nos pueden vender a Luis Videgaray como el proto-diplomático que le torcerá los dedos a Trump. No tiene el tamaño para eso. Su estilo es fajador, rudo, con saltos desde la tercera cuerda del ring.

Los argumentos ofrecidos no parten de una estrategia de comunicación en crisis, y el intento de que los mexicanos respondan al “ustedes qué harían”, suena a endosarle las culpas a la gente “ignorante” que desconoce los sacrificios de la administración.

Peña Nieto en Forbes (www.forbes.com)

Continúan “las vueltas en U”. Si la idea es “proteger la economía familiar”, el argumento cae a pedazos porque en febrero próximo vendrá otro gasolinazo, y con él, el incremento en los precios del transporte, las materias primas, los insumos, y un larguísimo etcétera. La parte más simplista y reduccionista, consiste en “amenazar” con denuncias a los que abusen o incumplan este compromiso.

Sin precisar detalles, el gobierno se compromete a mantener la estabilidad de los precios de la canasta básica. Eso es lo que hacen Maduro y Evo en Sudamérica y no funciona. Los términos son igualmente confusos: “modernizar” el transporte –con lo que ello signifique–; mejorar las condiciones –sin precisar cuáles– del crédito mediante la Banca de Desarrollo, proteger grupos vulnerables, instrumentar una campaña de información, facilitar recursos para quienes tienen 65 años o más. En la percepción social, los términos empleados no rebasan la retórica acostumbrada.

Sensatez

Como se publicó en La Crónica (www.cronica.com.mx/nota), Juan Pablo Castañón puso el dedo en la llaga: si no se avanza en materia de combate a la corrupción, inseguridad e impunidad, será muy difícil fortalecer el desarrollo económico, porque “el Estado de Derecho es el otro pilar en donde se tiene que seguir construyendo”. Y nada de esto se menciona en el “acuerdo” famoso. Por ello, los 65 Centros Empresariales de la COPARMEX en todo el país, decidieron no suscribir el acuerdo.

En otros términos, como dice el poeta: “No es falta de cariño… pero, por tu bien, te digo adiós”.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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