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Los saqueos dan la razón a Trump

Pobre país

De verdad, es lastimoso observar lo que está sucediendo por todas partes y casi en todos los rincones de México.

 



No es la primera vez que suceden cosas que ponen a los grupos de vándalos, muy bien organizados, en las primeras planas y las portadas de los medios impresos y electrónicos.

Recordemos las intervenciones y “protestas” de las hordas de la CNTE, los robos en serie y en serio de los inquilinos del IEEPO en Oaxaca. Cómo olvidar a los anarquistas seguidores del Partido Morena, o a los pintores de brocha gorda que ensuciaron las oficinas del Arzobispado de México. Y podríamos tener presente, asimismo, a los porros, narcos y delincuentes que hicieron su territorio en el Auditorio Justo Sierra, “bautizado” por González Ortega como “Che Guevara”.

Con el pretexto del aumento de la gasolina, a la salvajada que pulula en todos lados se le ocurrió –igual que lo hicieron los “normalistas” – robar pantallas led de 50 pulgadas, refrigeradores, estufas, ropa, cigarros, celulares, estéreos y computadoras, a fin de llorar, unos, a los desaparecidos; y los otros, para ver las noticias y disfrutar en “home theater” las explicaciones presidenciales sobre la cascada de precios que ya nos golpea a los ciudadanos “de a pie”.

Datos curiosos

De todo lo anterior se desprende una cultura de la rapiña y la praxis carroñera.

Si a alguna de mis amadas lectoras y sublimes lectores le resulta exagerada tal afirmación, recuérdese las secuelas del terremoto de 1985, cuando en el balance descubrieron que “alguien” se había robado dos perros rescatistas que llegaron con el equipo humano de especialistas, las casas de campaña y las despensas que llegaron de Estados Unidos para los damnificados, y que se vendían en los tianguis de aquel entonces.

La costumbre inveterada es patética. Recordemos la rapiña que se realiza cuando algún tráiler con verduras, pollos o cervezas se accidenta en cualquiera de las carreteras, las hordas llegan con “diablitos” y camionetas a llevarse lo más que se pueda.

Este escribano se sigue oponiendo a reconocer que esta serie de actos –más la tradicional corrupción y sempiterna impunidad– sean parte de una especie de ADN introyectado en los mexicanos. Pero, a veces parece que sí.

Explicación

Los mexicanos no somos así ni estamos viendo la oportunidad para fastidiar a los demás, pues más de un centenar de detenidos en la ciudad capital y en otros estados tienen antecedentes penales.

Este hecho es relevante porque los malandros, como el cáncer, han contagiado también a muchos menores de edad, como lo han dado a conocer las redes sociales y la televisión abierta. Por supuesto “los idiotas útiles” no faltan al saqueo.

El problema de fondo

Algunos voceros oficiales y oficiosos consideraron que Luis Videgaray logrará que regresen las inversiones de Ford, que se sigan abriendo fuentes de empleo para General Motors, y que –aunque sea– Carrier siga produciendo en México ventiladores tejidos con palma. Esto es parte de la imaginería nacional.

El problema de fondo es doble. Por una parte, es necesario escuchar los reportajes de CNN, Fox News o Bloomberg, para analizar los calificativos que para la prensa extranjera significan las innumerables tiendas vandalizadas que reportó la ANTAD –Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio–, además del larguísimo colofón que trajeron consigo los bloqueos carreteros, el incendio de vehículos, los asaltos a restaurantes, bancos, cajeros, tiendas de conveniencia y hasta puestos callejeros, donde quedó exhibida la “cultura democrática” de nuestro pueblo. Sin duda, es para preocuparnos.

La otra parte de las dificultades radica en que todo lo que estamos viendo, actos violentos y protestas incendiarias, han acabado por darle la razón a Donald Trump, el presidente electo de Estados Unidos. ¿Se acuerda usted que en campaña dijo que México sólo genera violadores, ladrones, narcotraficantes y bandidos?

El quid del asunto es que a todos nos puso en la misma buchaca. Me estoy imaginando el discurso al jurar el cargo en la Casa Blanca: “¿No que no?” ¡Qué vergüenza!

@yoinfluyo

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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